Fonoaudiología Miércoles 24 de Octubre

Claves para prevenir la pérdida de audición

María del Carmen Urquiza – Fonoaudióloga CLA AUDÍFONOS

Sin buenas capacidades auditivas, la comunicación y las interacciones sociales quedan restringidas, con una disminución en la calidad de vida.

 La pérdida auditiva conlleva un gran impacto, sobretodo en situaciones donde la comprensión es importante y existen ruido de fondo. Es fundamental poder reconocer los síntomas de la pérdida de audición, en uno mismo como en un familiar o persona cercana.

Algunas de las preguntas a tener en cuenta: ¿Con frecuencia pide que repitan lo se dice?

¿Le dificulta oír en grupos?¿Piensa que las personas murmullan?

Definiendo la audición

La audición es la capacidad de percibir sonidos al detectar vibraciones mediante el oído. Nuestra capacidad para oír y entender nos conecta con las personas. La audición es un sentido que frecuentemente no se valora.

Cuando disminuye la capacidad auditiva, la comunicación y las relaciones con la sociedad se restringen, lo que repercute en la calidad de vida. La pérdida auditiva es predominantemente una parte natural del proceso de envejecimiento, de la misma manera en que muchas personas mayores necesitan anteojos para leer. En nueve de cada diez casos, la pérdida auditiva está relacionada con la edad.

Disminución de la audición

La pérdida auditiva es consecuencia del paso del tiempo. Puede comenzar a los 30 o 40 años de edad. Así, al llegar a los 80, la mitad de nosotros sufriremos de una importante pérdida auditiva junto con problemas sociales, psicológicos y físicos.

¿Cómo se mide la pérdida de audición? El grado de la pérdida auditiva depende de lo fuerte que debe ser un sonido para que una persona lo oiga. Las pérdidas de audición se categorizan como leves, moderadas, severas y profundas.

Tipos de pérdidas de audición

La pérdida auditiva neurosensorial sucede como un aspecto natural del envejecimiento. Con frecuencia está relacionada con el 90% de todas las pérdidas de audición. Es general es causada por daños al oído interno (la cóclea) debido a una exposición a sonidos fuertes, lesiones a la cabeza, genética, enfermedades, tumores y algunos medicamentos potentes.

La pérdida auditiva conductiva es otro tipo de pérdida, donde un problema mecánico en el oído externo o en el oído medio interfiere con la transmisión de las ondas sonoras hacia el oído interno.

Entonces, la pérdida de esta capacidad se relaciona con la vejez, pero también puede darse en etapas tempranas de la vida, por ejemplo al nacer, en la adolescencia o juventud. Una causa común es la sobre exposición al ruido; vivimos en un mundo ruidoso, en el que el ruido puede estar relacionado a nuestro entorno laboral o simplemente a una exposición voluntaria al mismo (motores; la música en un concierto, bares o boliches, el televisor a un volumen más alto del recomendado, etc)

También puede producirse por una enfermedad, infección o consumo de medicamentos ototóxicos. Puede ser hereditaria o causada daños físicos en los oídos o lesiones graves en la cabeza.

En nuestros días, la pérdida auditiva se ha incrementado en  adolescentes y jóvenes-adultos, por hábitos auditivos no saludables. La exposición frecuente  a artefactos tecnológicos usados a elevado volumen conlleva un riesgo en la pérdida de la audición, algo que los usuarios pueden desconocer o no.

El diagnóstico de la pérdida auditiva

Es necesario consultar con un médico especialista en audición u ORL; él indicará diferentes pruebas  auditivas que darán cuenta de los daños que se hayan producido. Entre los estudios podemos mencionar: Audiometría tonal, Logoaudiometria, Potenciales evocados, Otoemisiones , Impedanciometria, Tomografía de oídos, etc.  Todas las pruebas que sean necesarias para arribar a un diagnóstico certero que permitirá resolver o tratar el daño auditivo.

La realidad es que hay que prevenir este tipo de daño, manteniendo conductas saludables:

  • Usar tapones para natación si el médico lo indica.

  • No usar auriculares a volúmenes excesivos

  • Utilizar protectores auditivos de alta atenuación para cortar el pasto, al usar amoladoras, taladros , percutores de tierra , máquinas de coser , bordadoras, remachadoras y toda aquella herramienta que genere ruidos en los trabajos domésticos. 

  • Equiparse para proteger los oídos  en trabajos fabriles o en todo aquel lugar en los que los sonidos excedan los límites normales y que se consideren  como tal de acuerdo a las normas vigentes en cada comunidad laboral.

  • Consultar con el profesional médico acerca  del riesgo que implican  las drogas ototóxicas si le fueren prescriptas y no hubiere alternativas a ellas.

Como dice el dicho "más vale prevenir que curar".


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