Consultoría Martes 11 de Setiembre

La fuerza creadora en los buenos y malos momentos

Dra. CP Alicia S. Nebbia - Consultora Organizacional

Debemos seguir adelante aprendiendo de nuestros errores y no culpándonos por ellos

En el libro: “La Ecología Emocional” (Epílogo), Soler y Conangla, haciendo mención a la FUERZA CREADORA, expresan que nadie puede dispensarnos de la responsabilidad de escoger nuestro camino todas las veces que sea necesario. Citando a Fernando Savater, Víctor Frankl nos dice que somos seres en construcción constante y que, a diario, nos vamos creando. Nos hacemos a la medida que vamos escogiendo y tomando decisiones y opciones de vida. Toda elección lleva implícita la renuncia a otras opciones. Muchas veces queremos cosas contradictorias y lo queremos todo sin tener que renunciar a nada: esto es una misión imposible.

En nuestras empresas y proyectos innovadores, muchas veces podemos caer en una suerte de desilusión porque los resultados no aparecen rápidamente o no se manifiestan de la manera en que los pensamos.

Tolerar estas idas y vueltas es parte de nuestra fuerza creadora. El tema es seguir adelante aprendiendo de nuestros errores y no culpándonos por ellos. Debemos aprender a convivir con la frustración y con el sufrimiento. Y seguir creando nuevas formas superadoras de las anteriores.

La reflexión sobre lo que es realmente importante para nosotros es la llave de nuestro crecimiento personal y profesional, para redefinir nuestros objetivos y visualizar un mejor camino para llegar a la meta. Porque lo importante es seguir caminando, a pesar de todo.

Crear y re-crear, aún en épocas de crisis como la nuestra, es una manera de desactivar nuestros miedos y disponer de nuestros recursos internos para lograrlo. Para ello, la condición indispensable es MANTENER LA CALMA, liderar el proceso con empatía compatibilizando los recursos internos de los demás involucrados en las organizaciones. Nadie sale solo de las crisis. Se impone la actividad grupal a partir de COMITÉS DE CRISIS, para que todos, sin excepción aporten sus ideas y su experiencia para instalar estrategias adecuadas para acometer y atravesar estos malos momentos, de los cuales los argentinos tenemos bastante experiencia.

La cooperación y el apoyo de todos los integrantes de la organización son vitales para que el cruce de la tormenta no implique un naufragio

La cooperación y el apoyo de todos los integrantes de la organización son vitales para que el cruce de la tormenta no implique un naufragio. Veamos con anticipación el “iceberg” que amenaza con hacernos naufragar y no hagamos como los decididores del TITANIC. Reaccionemos con tiempo suficiente para no perder el timón del barco y para contar con el apoyo suficiente de toda la tripulación, debidamente consciente de todo lo que ocurre.

No es hora para arrogancias ni soberbias. Estamos todos en el barco y todos nos tenemos que salvar. El tema pasa por saber cómo y aprovechar el aporte de todos, sin despreciar la condición de nadie.

Es una oportunidad para cambiar las culturas organizacionales, a lo que nunca antes se han atrevido sucesores y gerentes. La tormenta ilumina y quizás haya sido necesaria para que no quede otra que cambiar el rumbo.

No hay tiempo para competencias internas ni para desoir opiniones a marineros que no han tenido acceso al capitán. Quizás tengan la mente más despejada para ver el panorama y mejor vista para otear el horizonte.

Hoy debemos valorar la decisión, la presencia, la humildad, la solidaridad, las ganas de seguir adelante a pesar de todo. Estos valores son genuinos y han aparecido gracias a la crisis y no precisamente, por querer repetir más de lo mismo.

Este es el momento de refundar la cultura y poner sobre la mesa todas aquellas cuestiones que no han permitido sacar lo mejor de la gente (tripulación) que convive en el mismo espacio donde se genera la actividad cotidiana y valorarla desde otro lugar donde se revisen los distintos supuestos de la cultura organizacional: lo que se ve y lo que no se ve. Lo que nos rodea y lo que se siente a partir de los valores y las interrelaciones humanas. Lo acostumbrado que ya no nos sirve y lo nuevo que viene asomando sin que le hayamos dedicado tiempo para evaluar su importancia.

GRANDES CAMBIOS – NUEVAS MIRADAS

Este proceso de cambio puede ser aligerado con la crisis de manera positiva y puede demostrarnos que hay recursos no visibles que no estamos utilizando y que existen maneras de ser que ya no tiene ningún sentido seguir sosteniendo.

Es momento de grandes cambios, justamente en medio de la tormenta, atreviéndonos a prestar atención a lo que nunca le dimos tiempo ni oportunidad.

Es hora de acrecentar nuestra mirada y contar con nuevos actores y viejos marineros a los que recién vemos en la ráfaga de la tormenta, a quienes observamos con vocación de servicio y fuerza para seguir adelante, independientemente de su ubicación en la organización y del concepto de la jerarquía de tiempos pasados que no ya no pueden pasar a otros momentos.

Hoy debemos valorar la decisión, la presencia, la humildad, la solidaridad, las ganas de seguir adelante a pesar de todo. Estos valores son genuinos y han aparecido gracias a la crisis y no precisamente, por querer repetir más de lo mismo.

Hoy debemos dejar atrás visiones que ya no nos ayudarán en el próximo escenario. Interpretaciones del pasado que no avizoran nuevos tiempos sin tener en cuenta nuevas opciones.

Ya no se trata de repetir más de lo mismo. Se trata de aprender aún en medio de la tormenta. Y estas enseñanzas de la vida no se olvidarán jamás si sabemos darle el lugar que le corresponde tirando por la borda viejos prejuicios.

Solo se trata de seguir navegando hacia horizonte. Esta es la historia.

 


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