Consultoría Jueves 26 de Agosto

Internacionalización de la educación

CP Marcela Cavallo y CP Liliana Díaz (Integrantes de la Comisión de Educación del CPCE Y CGCE)

Una perspectiva para el desarrollo sostenible

El presente artículo surge de la actividad realizada por la Comisiones de Educación,  Comercio Exterior y Procesos e Integración Económica, que tuvo como  eje “La internacionalización la educación superior  y la inserción profesional fuera de la Argentina”. 

Las palabras que resonaron durante el encuentro, con eco en la  educación profesional en ciencias económicas, fueron sostenibilidad, desarrollo sostenible, internacionalización y  transformación digital como  nuevos desafíos en las currículas de carreras de grado.    

El punto de partida fue la siguiente afirmación: “La Universidad es una de las instituciones con mayor credibilidad en nuestra sociedad”. Esta expresión se completa cuando refiere al modelo de la Universidad argentina,  poco frecuente en el mundo, en tanto aúna un lugar privilegiado para la formación y la investigación científica junto con un acceso abierto, democrático y masivo.

Hoy la Universidad representa un derecho individual pero también “colectivo” y tiene la posibilidad, y también  el compromiso, como institución experta, de “aportar” su conocimiento para solucionar problemas que, en el diálogo con sus territorios, se definen como relevantes y como objetos posibles de colaboración.

Sin embargo, además de este rol, en los últimos años se han dado fuertes debates en relación a su vínculo con la sociedad. En un mundo cada vez más complejo e incierto, la Universidad debe asumir un rol de protagonismo, interpelar e intervenir a y en su contexto local y global.   Bajo esta premisa, en el último tiempo ha surgido con gran fuerza la noción de responsabilidad social universitaria (RSU).  

La RSU se gestó en América Latina con el espíritu reformista de 1918, con la idea de una universidad que no solamente pretende formar e investigar, sino también responder responsablemente a la sociedad. 

En este marco, los  procesos de Formación, Investigación, Gestión y Extensión se integran en la RSU. El concepto de RSU en la propuesta de Vallaeys es más amplio que el de extensión y compromiso, y permite introducir muchas problemáticas nuevas: buen gobierno universitario, campus ambientalmente sostenible, buen trato laboral, participación universitaria en políticas públicas, revisión curricular a la luz de los desafíos socioeconómicos, ambientales, y globales, entre otras cuestiones. Exige, por tanto, una coherencia institucional permanente en todos los procesos organizacionales, una congruencia entre el decir y el hacer (Vallaeys,2014).

En 2015, un aporte sustancial interpela nuevamente a la Universidad cuando en la Asamblea General de las Naciones Unidas se aprueba la Resolución “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” que propone un plan de acción mundial a favor de las personas, el planeta, la prosperidad y la paz, basada en 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que tiene por objeto asegurar el progreso social y económico sostenible en todo el mundo y fortalecer la paz universal dentro de un concepto más amplio de la libertad.

Una mirada lineal sobre los objetivos podría inducirnos a pensar que la Universidad solo tiene incumbencia con el objetivo 4: GARANTIZAR LA EDUCACIÓN INCLUSIVA, EQUITATIVA Y DE CALIDAD Y PROMOVER OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE DURANTE TODA LA VIDA.Sin embargo, la universidad puede y debe asumir un rol protagónico en todos y cada uno de los 17 objetivos, recordando una de las ideas que tomamos como punto de partida: La Universidad es una de las instituciones más creíbles de la sociedad.

La sostenibilidad es una nueva área de conocimientos, que integra los sistemas de las sociedades humanas y  naturales que interactúan entre sí para promover el desarrollo sostenible.

Se plantean tres dimensiones acerca del desarrollo sostenible:

Liberal: que entiende a la sostenibilidad como la capacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las generaciones futuras y se interesa por la economía y el consumo.

Cultural: se entiende ligada a lo que el contexto socio-cultural define por buena vida y  comprende el desarrollo económico, cuidado del medio ambiente y calidad de vida de la  sociedad. 

Eco-socialista: cuestiona al desarrollo sostenible como un estado, y prefiere expresarlo como un proceso tendiente al equilibrio dinámico.      

Cobra relevancia en esta área de conocimiento, la acción humana y consecuentemente los derechos humanos. El derecho al patrimonio común de la humanidad se lo conoce como un derecho humano de la tercera generación. Esto implica tener presente una coordinación planetaria capaz de impulsar y controlar las medidas glocales,  es decir locales y globales útiles para la complejidad que presentan los  sistemas humanos y los  sistemas naturales.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible se ven reflejados los cinco temas del planeta: PERSONAS-PLANETA- PROSPERIDAD-PAZ-ASOCIACIONES.

El desafío de la internacionalización 

En este nuevo orden mundial las universidades cooperan y se solidarizan frente a esta problemática con acciones de internacionalización formando jóvenes como ciudadanos globales. Actualmente los aspectos que impulsan a la internacionalización están vinculados con la revolución de las comunicaciones, las instancias colaborativas, y también las formas de organizar el conocimiento disciplinar,  interdisciplinar y multidisciplinar.

Internacionalizar a la Universidad es   mucho más que  hacer convenios sin seguimientos y resultados concretos, brindar clases en idiomas extranjeros, tener acreditaciones internacionales, reglamentar movilidad de docentes y estudiantes, figurar en ranking internacionales o  realizar proyectos con fondos internacionales; supone,  por el contrario, un proceso transversal que se debe integrar las currículas de las carreras universitarias.

La internacionalización es la capacidad de responder ante las demandas de la sociedad, es apropiación y confianza generada en socios del planeta, es la utilización de metodologías adecuadas para preparar a actores sociales y es la generación de nuevo conocimiento.

Finalmente, y retomando el planteo inicial, la realidad obliga a reflexionar acerca de los nuevos roles de la Universidad más allá del papel que le cabe en la legitimación de la ciencia y de la titulaciones que otorga. En este marco, la RSU y la Agenda 2030 interpelan a la comunidad universitaria a una autoreflexión sobre su propio actuar y en él, la internacionalización de las currículas de carreras, entre otras acciones,  permite promover fuertemente el desarrollo sostenible.

En esta época de crisis en tantos sentidos repensar los roles de la Universidad es una oportunidad para convertirla en un gran motor que vaya más allá de roles tradicionales. Sin dudas, este es un gran desafío que impone este tiempo que habitamos.


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26/08/2021

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