Consultoría Viernes 12 de Julio

Lo que pasa en Las Vegas, ya no queda en Las Vegas

Patricio Vacchino, director de Distinto o Extinto! Director del Diplomado en Marketinting de la UAI

La estrategia adecuada para tener presencia en las redes sociales debe contemplar qué comunicar y cómo comunicar.

¿Sirven las redes sociales para tener una mejor visualización, para lograr llevar más tráfico a nuestra página web? Rápidamente, la respuesta que primero pensamos es afirmativa. ¡Claro que sirve! ¡Sin Facebook no existimos!

Ahora bien, la pregunta debería ser si las redes sociales sirven para potenciar nuestro negocios, entonces, debemos tomar una decisión estratégica: definir si estar o no en las redes sociales. Y si decidimos estar porque lo amerita estratégicamente, debemos definir en cuáles y, una vez que ingresamos, debemos hacerlo bien.

¿Todas? ¿Algunas? ¿Cuáles? ¿Decisión difícil?

Existen cientos de miles de redes sociales alrededor del mundo y la elección de desarrollar una de ellas pasa por la estrategia de marketing adoptada, por entender el comportamiento de nuestros consumidores, si estos son usuarios de redes sociales y, si lo son, de cuáles. Y en esa red social debemos estar sí o sí.

Demos mostrarnos bien, de forma profesional para poder optimizar sus fortalezas y estar en contacto con nuestros clientes, aquí y ahora, para exhibirnos, brindar y consumir contenidos relacionados con nuestras pasiones o aficiones, para acercarnos a los usuarios con contenidos que los muevan y les importen, para ampliar los criterios de búsqueda de nuestra empresa de acuerdo a los gustos de los clientes y no solo según lo que dicta nuestra oferta comercial. Para que, en definitiva, logremos sacar provecho comercial, haciendo las cosas bien, gestionando las redes sociales con un criterio, un guion que respete a la marca, lo que esta quiere comunicar y con el objetivo final de VENDER.

Pero para eso es importante no incurrir en los errores más frecuentes que hacen fracasar muchos proyectos.

Los principales errores

Estamos acostumbrados a escuchar “hay que estar en Internet” o “hay que tener visibilidad en Internet”. Pero, ¡cuidado!, Aquí cometemos un error frecuente: sí, hay que estar, pero con una buena estructura online. Estar en Internet no significa abrir una tienda online (aunque evidentemente es una parte fundamental) o un perfil en Facebook o en Twitter o un blog; esto no es suficiente. La parte que se nos escapa, muchas veces, es la de escuchar a nuestros potenciales clientes. Y debemos pararnos a pensar una serie de preguntas:

  • ¿Estamos seguros de quiénes son nuestros clientes online?,
  • ¿Sabemos cómo acceder a ellos?,
  • ¿Tenemos claro lo que necesitan?

Pensemos en lo primero que le viene a la cabeza a un empresario cuando piensa en una acción social: Facebook. Tengo que estar. “Abramos un perfil”. Bien, perfecto, pero ¿nos planteamos cómo tenemos que estar?, ¿cómo enfocar nuestros contenidos en Facebook?, ¿cómo dotarlo de información atractiva?, ¿cómo hacer comercializables nuestros productos? Debemos tener claro que el modelo Facebook es funcionalmente opuesto a Google. En un buscador, la propia palabra lo dice, el usuario nos está buscando. Es decir, es activo. Sin embargo, en Facebook, el usuario es pasivo. Tenemos que despertar su interés. Este es uno de los principales motivos de fracaso en las redes sociales: es muy frecuente no tener en cuenta el perfil y el modus operandi online de nuestros potenciales clientes.

La clave está en dotar a la marca de la personalidad que el usuario necesita en Internet. Si estoy en una red social, necesito enfocar mi producto a imagen y semejanza de esa red social. Para que se entienda bien: seguro que, si nos invitan a una fiesta de etiqueta, no asistiremos vestidos para el carnaval. No se trata solo de recurrir a la trillada frase de “adaptarnos a las necesidades del cliente”, sino de darles lo que realmente quieren en ese entorno social para ser un referente diario de su tiempo de ocio online.

Adaptar el mensaje de acuerdo a la red social

Cada red social tiene su impronta, su personalidad de marca, al igual que cada uno de los usuarios que la usan a diario. En realidad, cada uno de nosotros ingresamos a las redes sociales con un objetivo en particular a partir de lo que determinada red social tiene para ofrecernos.

Y es ahí donde tenemos que detenernos a pensar en el rol de generadores de contenido, debemos tener claridad de qué y cómo comunicar en cada una de las redes sociales así como qué van a buscar nuestros usuarios y más aún si estos la visitan y, en caso de que lo hagan, con qué frecuencia y objetivo.

Cada marca tiene su impronta, su personalidad. Al igual que las personas, construyen (o deberían hacerlo) su propia marca personal y qué mejor que retratarlas en función de cómo se presentan y de cómo comunican, como si fuesen personas.


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