Consultoría Jueves 20 de Julio

“Mi hijo es víctima de bullying”

Constanza Galina Andrioli – Abogada. Psicóloga. Mediadora. Docente.

¿Qué pueden hacer los padres tanto del acosador como de la víctima?

Más del 50% de los estudiantes de sexto grado de educación primaria de 16 países de América Latina aseguran haber sido víctimas de robos, insultos, amenazas, golpes, y comportamientos violentos de parte de sus compañeros de escuela, según un informe de la Unesco.

Estas conductas constituyen el llamado “bullying”, que consiste en el hostigamiento sistemático y repetitivo de un estudiante o un grupo de estudiantes hacia otro. El término proviene de “bull”, que significa matón y expresa la violencia que se presenta en el ámbito escolar. Es una forma de conducta agresiva, intencionada y perjudicial, cuyos protagonistas son los escolares.

Puede manifestarse de diversos modos: como agresión física, verbal, psicológica y social. Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, intimidaciones, agresiones físicas, aislamiento sistemático, insultos). Tiende a originar problemas que se repiten y prologan en el tiempo. Supone un abuso de poder al estar provocada por un alumno, apoyado muchas veces por un grupo, contra una víctima que queda en estado de indefensión y no puede salir de la situación.

Las consecuencias del bullying son perjudiciales en el rendimiento escolar de los estudiantes y ponen en peligro la integridad física y psíquica de los mismos. Además, producen un impacto en el tejido social, más allá del fenómeno diádico de las personas involucradas.

Los tres rasgos específicos del bullying son:

  • La existencia de una o más conductas de hostigamiento intencionadamente reconocidas como tales.
  • La repetición de la conducta.
  • La duración en el tiempo, con el establecimiento de un proceso que va minando la resistencia de la víctima y afectando significativamente su vida (escolar, afectiva, familiar y emocional).

El rol de los padres:

Es fundamental la intervención de los padres frente a la violencia escolar, tanto si los hijos son los acosadores o los acosados. Es indispensable establecer un canal de comunicación y confianza con ellos para que se sientan cómodos para hablar acerca de lo que les pasa.

Si tu hijo está siendo acosado, expresale tu apoyo y compromiso para ayudarlo a solucionar el problema y busca conversar con él. Puedes tener en cuenta las siguientes ideas:

1.- Elige un momento del día y un lugar en el que puedan dialogar tranquilos y sin ser interrumpidos.

2.- Dile que no es culpable de lo que le ocurre y que estás allí para ayudarlo.

3.- Preguntale sin acusarlo, qué es lo que le está pasando, quién o quiénes lo agreden, desde cuándo le pasa,  y cómo se siente.

4.- Ayudalo a que se desahogue y exprese sus emociones.

5.- Comunicate lo antes posible con los profesores  y con la dirección de la escuela para ponerlos al tanto de lo que pasa. Pide la intervención institucional de la escuela para que se adopten las medidas necesarias para abordar la situación y preservar la integridad física y psicológica de tu hijo.

6.-  Explicale a tu hijo que no es positivo responder con agresión y no lo incentives a que reaccione con violencia o que tome venganza.

7.- Busca con tu hijo maneras asertivas y pacíficas de responder a quienes lo molestan y practica esas respuestas con él, para que se sienta más seguro para afrontar la situación en la escuela.

8.- Mantén la calma y trata de no transmitirle preocupación. Por el contrario, alivia al niño o adolescente, expresándole un mensaje positivo, seguro y de posibles soluciones al problema.

9.- Si tu hijo se siente mal, se muestra ansioso, inseguro o tiene miedo, es aconsejable que consideres consultar a un psicólogo para que lo ayude.

10.- Si el acoso continúa, evalúa la posibilidad de buscar asesoramiento legal, para buscar las alternativas que ofrece la ley y colaborar con la escuela para ponerle fin a la situación de violencia, a través de los diversos métodos pacíficos que propenden a facilitar la convivencia.

Finalmente, es fundamental que los hijos sientan que su familia les brindará el apoyo y la contención que necesitan para enfrentar la situación y salir adelante en la vida. Siempre es positivo trasmitirles que pueden contar con nosotros, para escucharlos, aliviarlos y ayudarlos a encontrar un camino pacífico para que resuelven sus problemas.

Prevenir la Victimización.

En cualquier escenario, es importante prevenir la victimización enseñándole a los niños y adolescentes a:

  • Pedir ayuda cuando lo necesiten.
  • Decir que NO en situaciones que impliquen abuso, dolor, sufrimiento.
  • Explicarles que es importante estar preparado para no sentirse culpable si es víctima de la violencia.
  • Romper la llamada “conspiración del silencio” y animarse a expresar lo que le pasa.

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