Administracion Martes 23 de Enero

La visión en el día a día

Dra. Lidia Saucedo Integrante del Grupo de Trabajo - Licenciados en Administración

¿Cómo se puede hacer una correcta administración del tiempo y no morir en el intento?

¿Alguna vez se plantearon que nunca seremos tan jóvenes como hoy, que mañana ya seremos un día más viejos? Aterrador verdad, en un momento donde la juventud es un divino tesoro. Por eso hay que plantearse que no ganamos nada con asustarnos, no hay que preocuparse sino ocuparse.

La clave: vivir cada día como si nos quedaran 50 años más, con el mismo entorno y con el mismo cuerpo, siendo muy cuidadosos con ambos. Por eso hoy es tan importante la administración y la planificación de la vida que tenemos. Sí señores, Administración y Planificación de nuestra vida. Créase o no, no se puede estar en el futuro si no se está en el presente primero y estamos dilapidando el tiempo como si no fuera un recurso escaso.

El problema del tiempo es que lo pagamos con la vida. Ahora, ¿cómo se puede hacer una correcta administración del tiempo y no morir en el intento? Para empezar, vivimos quejándonos de que el tiempo no nos alcanza. ¿Por qué no nos alcanza el tiempo? ¿Alguna vez se preguntaron si administran bien su tiempo? ¿Por qué no tenemos tiempo para hacer lo que nos gusta? ¿Somos coherentes con lo que queremos y el tiempo que le dedicamos? Hay miles de personas que dicen que lo más importante es la familia y se pasan la vida escapando de ella. Trabajan 60 horas semanales o más en post de la mentada familia, que prácticamente no conocen ni ven por falta de tiempo.

Ahora, ¿por qué tenemos problemas para dar prioridades en nuestra vida?, si somos perfectamente capaces de hacerlo con cualquier organización que asesoremos, acaso nos disociamos a la hora de asesorar, sería el caso típico de en casa de herrero cuchillo de palo.

Sí, estamos perfectamente preparados para administrar recursos escasos con eficacia y eficiencia, pero cuando se trata de nuestro tiempo se nos complica, ahora teniendo esto presente quiero recordarles una herramienta de planificación de libro que estoy casi segura jamás contemplaron para uso personal. Estoy hablando de la vieja y querida Visión. Les invito a realizar la Visión de su vida, no la de una empresa, no la de un cliente, la de su vida misma. Todo un desafío. Es relativamente fácil realizarla para otro, para una organización “X”, pero cuando nosotros somos el sujeto en cuestión ya no es lo mismo.

Teniendo en cuenta la dificultad extra de auto diagnosticarse y medicarse uno mismo propongo una breve guía para llegar a entender el poder de la visión e indicaciones para formular su Visión de forma sencilla, respondiendo preguntas, sin morir en el intento de operarse uno mismo.

Manos a la obra

Comencemos por el principio: ¿Qué es una Visión? Según Ken Blanchard: tener una Visión es tener un propósito tan claro, estar comprometido con él y estar tan seguro de nuestras capacidades para lograrlo, que se avanza con decisión a pesar de los obstáculos que se interpongan en el camino.

Ustedes me pueden decir qué utilidad puede tener esto para la administración del tiempo, muy sencillo, si sabemos cuál es nuestro propósito nos enfocamos en ello, y lo demás pasa a ser intranscendente y no perdemos tiempo en cosas que no son importantes para nosotros.

En la definición se habla de un propósito, ¿cómo definimos nuestro propósito? Ahora quiero oír, que me digan de una sola vez, sin repetir, sin soplar:

- ¿Para qué estamos aquí?

- ¿Para qué existimos?

- ¿Cuál es nuestro real motivo para vivir?

Respondiendo por escrito esas preguntas sencillas definimos nuestro propósito, algo que no debe ser tan simple. Sin embargo, una vez que logramos definir nuestro propósito en la vida, es un gran paso ya que explica el por qué. Ahora nos falta definir nuestros valores que nos van a explicar el cómo. Por las dudas ensayo una definición de valores para poder continuar:

Los valores son las creencias profundamente arraigadas de que ciertas cualidades son deseables. Definen lo que es correcto o fundamentalmente importante para cada uno de nosotros, nos suministran pautas para nuestras opciones y acciones”.

Los valores responden a preguntas del tipo: ¿Según qué principios quiero vivir? ¿Cómo? Deberían escribirse y describirse con claridad para que se pueda saber qué comportamientos indican qué valor estamos viviendo. De más está decir que hay que actuar de acuerdo a ellos para que no sean un compilado de buenas intenciones. Lo bueno de realizar los valores propios es que sólo los debemos consensuar con nosotros mismos.

 “La Visión es saber quién es uno, hacia dónde se dirige y qué va a guiar el viaje.”

En este tramo del camino ya tenemos por escrito un propósito que nos explica por qué existimos y los valores que explican cómo actuaremos en su búsqueda. Pero nos falta aún una parte de la historia, el propósito y los valores solos no explican hacia dónde vamos. La Visión hace referencia hacia ir a alguna parte. Tenemos que tener una noción de destino o dirección. El elemento en cuestión que nos falta para que nuestra Visión sea seductora es una imagen del futuro.

Ahora nos toca imaginar

Una cosa es poner a otro a imaginar y visualizar y otra muy diferente es hacerlo para uno mismo. Es muy importante para que el poder de la imagen sea tangible concentrarnos en lo que queremos crear, y no en aquello que queramos deshacer, tenemos que ser proactivos y no reactivos. Hay que enfocarnos en el resultado final y no en el proceso para no frustrarnos.

En este momento si fueron pensando, buscando en su interior, imaginando de acuerdo a lo solicitado, y redactándolo por escrito tienen tres elementos clave para una Visión:

- PROPÓSITO TRASCENDENTE.

- VALORES CLAROS.

- IMAGEN DEL FUTURO.

Ya es momento de volver a la VISIÓN y su definición: “La Visión es saber quién es uno, hacia dónde se dirige y qué va a guiar el viaje.”

Una visión seductora 

Una vez que tenemos la Visión necesitamos que sea seductora. A continuación se describen indicios de una Visión seductora:

- Nos ayuda a entender cuál es nuestro propósito realmente.

- Nos da pautas para tomar decisiones a diario.

- Nos ofrece una imagen del futuro deseado, que realmente podemos ver.

- Es perdurable.

- Sirve para inspirar.

- Debe ser excelente para uno mismo.

- Nos conmueve el corazón y el espíritu.

- Nos ayuda a entender que somos parte.

En estos momentos deberíamos tener en nuestras manos nuestra obra maestra: la Visión de nuestra vida por escrito que no es poca cosa, sin embargo ahora viene la parte difícil: transformar esa Visión en realidad y adaptarla a los cambios para que tenga validez en el tiempo.

Como sociedad y como individuos necesitamos un propósito trascendente, valores claros y una imagen que nos muestre todo ello tangible.

Esto da significado y una dirección a nuestra vida. Espero que realizando la visión de su vida se sientan llenos de alegría, puedan centrar su atención en lo que es importante para Uds., y puedan obtener la excelencia que merecen planificando y administrando su recurso más escaso: SU TIEMPO.

¡De la visión a la realidad se ha dicho!

 


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