Legales Lunes 02 de Enero

Violencia de género en el trabajo

Constanza Galina Andrioli – Abogada. Psicóloga. Mediadora. Docente.

Las mujeres pueden sufrir violencia psicológica, física, sexual y simbólica en el ámbito laboral

La violencia contra la mujer es toda conducta, de acción u omisión, que de manera directa o indirecta, y a través de una relación desigual de poder, vulnera los derechos de la mujer a su vida, libertad, integridad física y sexual, seguridad, dignidad, igualdad. Así lo establece el artículo 4 de la ley 26.485, de Protección Integral contra la Violencia contra las mujeres, para prevenir, erradicar y sancionar el abuso que sufre en todos los ámbitos en los que desarrolla su vida. 

Hay diferentes tipos de violencia contra las mujeres, entre los cuales, se pueden mencionar: física, psicológica, sexual, simbólica y económica-patrimonial. Puede ocurrir en diferentes modalidades según los ámbitos en los que tiene lugar, institucional, laboral, en la libertad sexual, en los derechos sexuales y reproductivos, obstétrica, y mediática. En todos los casos las mujeres sufren un menoscabo a sus derechos que deteriora su autoestima y sus posibilidades de vivir sus vidas libres de violencia.

El rasgo que caracteriza y posibilita la violencia contra las mujeres es la relación de asimetría que existe en las relaciones sociales entre los seres humanos, propio del sistema patriarcal que discrimina a la mujer y la coloca en una situación de desigualdad y de objeto respecto de los hombres.

VIOLENCIA LABORAL

Esta discriminación en el ámbito del trabajo es la violencia laboral, que se traduce, entre otros actos, en el pago de menores salarios a las mujeres por la realización de las mismas tareas –en un mismo sector-, por la asignación de ciertos trabajos que por los estereotipos sexistas se atribuyen al género femenino –cuidadora, secretaria, asistente de otros-, que le imposibilitan asumir funciones de mayor jerarquía y le impiden avanzar en el desarrollo de su carrera profesional y ser mejor remuneradas.

También existe el llamado “techo de cristal” que imposibilita a las mujeres ascender en el mundo empresarial o político, por su condición de género y limita sus posibilidades de progreso y desarrollo. De este modo, la cultura patriarcal favorece a los varones, que son quienes de un modo abrumadoramente mayoritario ocupan los lugares de mando, cobran mejores salarios y reciben más reconocimiento por su condición masculina, no necesariamente por estar mejor calificados ni ser mejores empleados. 

La discriminación que sufren las mujeres en sus trabajos se ejerce de diferentes maneras, ya que ellas, por su condición femenina, padecen todo tipo de violencia, además de la laboral. Pueden sufrir violencia psicológica, física, sexual y simbólica en el ámbito laboral. Pagarles menos, asignarles tareas que son inferiores a sus aptitudes profesionales, que se corresponden a patrones machistas, aislarlas del resto del grupo para controlarlas, generar rumores sobre su vida personal o su aspecto físico, exigirles que se vistan de maneras que las colocan en posición de objeto –faldas muy cortas, tacones muy elevados, o cualquier otra vestimenta que las objetaliza y las discrimina-, pedirles que bajen de peso, invadir su vida personal con preguntas que vulneran su intimidad y su libertad sexual y reproductiva, proponerles encuentros en horarios, lugares y ocasiones que no están vinculadas al trabajo –invitarlas a salir-, hacerles obsequios que a otros empleados no se les dan… Son acciones que pueden configurar situaciones de acoso sexual y moral, y que a partir de la asimetría entre empleador y empleada de una relación de trabajo configuran violencia laboral contra la mujer. El abuso de poder se expresa en la desigualdad entre ambos, debido a la necesidad de la trabajadora de mantener su fuente de trabajo y del poder de su contratante para despedirla.

Para detener la violencia contra las mujeres que sufren este tipo de situaciones en sus empleos, es esencial que conozcan sus derechos y que sepan que no tienen por qué tolerar comportamientos abusivos y discriminatorios. 

La violencia contra las mujeres en general y en particular, la que se soporta en el trabajo, genera daños físicos (gastritis, insomnio, aumento o disminución de peso, etc.) y psíquicos (ansiedad, angustia, baja autoestima, pérdida de la capacidad de concentración, depresión), en el corto, mediano y largo plazo.  

LOS PASOS A SEGUIR 

Si sos mujer y te está pasando, podés salir de esta situación. ¿Cómo? ¡Buscando ayuda! A continuación voy a sugerirte algunos pasos que podés seguir para detener el abuso que sufrís en tu trabajo:

1).- Nombrar la violencia: no naturalizar estos comportamientos, por el contrario, saber que es violencia y que no tenés que tolerarlos.

2).- Reconocer al abusador: identificar a quien vulnera tus derechos como alguien abusivo que no considera que sos una persona digna de ser respetada.

3).- Hablar con un superior, que puede ser alguien que esté jerárquicamente más arriba que quien te somete a conductas abusivas, como por ejemplo, el gerente, el jefe de la sección, el responsable del área o el sector recursos humanos.

4).- Ir a consultar al sindicato, si quien te molesta es el superior, para que te acompañen y respalden si resolvés denunciar la situación, de manera que te indiquen los pasos a seguir.

5).- Documentarte, guardando los elementos que acrediten la situación (correos electrónicos, llamados fuera de hora, no quedarte sola con el acosador para tener testigos).

6).- Buscar asesoramiento legal: para que te indique cómo debés proceder para formular las denuncias y eventualmente solicitar las reparaciones pecuniarias a las que tenés derecho.

7).- Consultar a un profesional de la Psicología para que te acompañe en el sostenimiento del ejercicio de tus derechos como mujer que están siendo vulnerados y encontrar un espacio de escucha para aliviarte por el sufrimiento que estás padeciendo.

8).- Contar lo que te pasa a tus amigos y familiares, para que te apoyen y también te acompañen en el proceso de salir del trabajo abusivo y en la búsqueda de un nuevo lugar en donde tus derechos sean respetados.

Toda mujer que es víctima de violencia, en el trabajo y en cualquier otro ámbito de su vida, debe tener siempre presente que es posible vivir una vida sin violencia. Que no se debe soportar ningún tipo de abuso ni avasallamiento a los derechos de las mujeres. Se puede salir y encontrar un trabajo en donde tu dignidad sea respetada. No te quedes callada. Buscá ayuda. No estás sola ¡Tenés derecho a ser respetada!


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