PUNTO DE VISTA Viernes 10 de Marzo

Niñas y adolescentes en riesgo

Constanza Galina Andrioli – Abogada. Psicóloga. Mediadora. Docente.

El bulling en las escuelas. Abuso de poder y maltrato

El bullying es una forma de violencia que puede existir en cualquier ámbito donde convive un grupo de personas, pero ocurre con más frecuencia en el escolar, entre niños, niñas y adolescentes. Afecta en mayor medida y de un modo distinto a las jóvenes mujeres. Se presenta cuando una o más personas ejercen un comportamiento lesivo, intencional y recurrente, contra uno u otros individuos, que se caracteriza por un abuso sistemático de poder.

En el caso de las niñas y adolescentes, este abuso de poder está favorecido por una cultura que discrimina a las mujeres, ya que al colocarlas en un lugar de sumisión respecto de los hombres, fomenta la asimetría de las relaciones sociales y el maltrato por razones de género. Las niñas y adolescentes posicionadas en un lugar de inferioridad, y de quienes se esperan rasgos como: la docilidad, la sumisión, la suavidad, la tolerancia y la pasividad, no desarrollan estrategias defensivas para oponerse a los abusos de los que son objeto por parte de los varones que están ubicados en un lugar en donde el sistema patriarcal legitima la dominación y la expresión de la agresividad. El sentirse dominante sobre la víctima, que en el caso de las mujeres, está propuesto por los estereotipos sexistas que favorece el patriarcado, somete a las mujeres a mayores posibilidades de ser objeto de agresiones por el su condición de género en la escuela.

El bullying es una forma de agresión que se produce en la escuela, caracterizado por un acoso reiterado y sistemático que implica un desequilibrio de poder. Tratándose de las mujeres, este poder desequilibrado se encuentra presente en todas las instituciones de la cultura patriarcal, en particular, los medios de comunicación, que difunden mensajes que reproducen los patrones sexistas que objetalizan a las mujeres y configuran violencia simbólica, a través de mensajes que naturalizan la supremacía de un género sobre otro. Héroes conquistadores y poderosos, frente a princesas frágiles y a ser rescatadas, prevalecen aún hoy en las imágenes que se difunden en los cuentos infantiles, las redes sociales, la televisión, el cine y los ideales que construyen la subjetividad de niñas y niños.

Una reproducción de lo que ocurre en a sociedad.

La violencia no es un hecho aislado del todo social, la sociedad entera se encuentra bajo el signo de lo excesivo. Se reproduce y se acepta en todos los espacios de la cultura, también en la escuela. A la violencia que atraviesa la sociedad se le suma en la escuela la violencia sexista. Dentro de la escuela, se repite lo que ocurre en los otros ámbitos sociales, se tolera y fomenta, por acción u omisión como valor aceptable en los varones la actividad y el dominio, que a veces conlleva conductas bruscas y agresivas sobre las niñas. En el ámbito educativo, las conductas de alumnos, docentes y directivos, repiten las diferencias estereotipadas entre hombres y mujeres, bajo la perspectiva de la cultura patriarcal, que naturaliza el maltrato y la misoginia sexista, y lo promueve con el silencio o con la no adopción de medidas para rechazarlo.

En las aulas, se acepta la violencia contra las niñas y jóvenes mujeres, y también la discriminación a los varones que son diferentes y no se corresponden con los tradicionales estereotipos masculinos. Se produce una discriminación cotidiana por razones de género que torna a las niñas y adolescentes, más vulnerables al abuso y al maltrato. A nivel docente, la falta de capacitación en perspectiva de género, derechos humanos y prevención de violencia contra las mujeres, obstaculiza la adopción de acciones para impedirlo y prevenirlo.

Si bien en general son los niños los principales sujetos y objetos de agresión física, (lo que denota la persistencia de prácticas violentas que socialmente se asocian a la masculinidad tradicional y que se toleran), también las niñas y jóvenes mujeres agreden a sus compañeras. El bullying también ocurre entre niñas y adolescentes, quienes agreden a otras por ser diferentes, o por rivalidades que fomenta la cultura patriarcal, tales como ser más bonita. Los famosos concursos de belleza, que el feminismo intenta erradicar, están íntimamente vinculados con los celos y la competencia entre mujeres, que favorece al patriarcado, y que algunas veces culmina con episodios de violencia contra alguna compañera, por razones estéticas.

La violencia de género en la escuela crea un entorno educativo peligroso para los estudiantes, en particular, para las niñas y adolescentes, especialmente vulnerables al acoso y abuso sexual. Existe un alto porcentaje de adolescentes que denuncian este tipo de incidentes mientras se encontraban en la escuela. La violencia de género producida en la escuela que incluye el acoso físico, psicológico, verbal y sexual contra las mujeres estudiantes puede generar un aumento en el ausentismo, la deserción escolar, los bajos resultados académicos, la disminución de la autoestima, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y daños psicológicos que dejan huellas imborrables en la subjetividad de las menores. 

Estrategia de prevención desde el ámbito educativo

Es importante que la escuela realice algunas acciones:

  • Que se acerque a los padres y que los oriente para que escuchen y observen a sus hijos, para comprenderlos mejor. De este modo, se intenta lograr que los menores tengan la suficiente confianza como para comunicarse con ellos y contarles cuando sufren algún tipo de acoso.

  • Capacitar a sus docentes mediante programas de prevención de violencia de género, que incluya los indicadores de abuso y maltrato, para que puedan para detectar situaciones de vulneración de los derechos de las niñas y jóvenes mujeres.

  • Realizar actividades en donde se reparta el poder de forma igualitaria, en los juegos, asignación de tareas, y material didáctico, ya que las relaciones entre los géneros, siempre suponen una distribución de poder desigual, que pone en desventaja a las mujeres. Educar en la igualdad de derechos es la mejor prevención.

  • Enseñar desde el ejemplo y a través de actividades (talleres, lecturas, juegos), formas de resolución de conflictos que fomenten el diálogo y el reconocimiento del otro como un ser igual en su humanidad, a ser respetado, escuchado y valorado.

El compromiso de la construcción de un mundo más igualitario, en donde se respeten los derechos humanos de las mujeres, corresponde a la sociedad entera y la escuela tiene un papel fundamental a la hora de transmitir una educación no sexista, promover valores de no discriminación hacia las mujeres, y el respeto por los derechos humanos, en particular, a vivir una vida libre de violencia.

 


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