Cardiología Jueves 15 de Febrero

¿El ser humano tiene la edad de sus arterias?

Dr. Fernando Filippini. Especialista Universitario en Clínica Médica. Profesor de la UAI

El envejecimiento vascular y el Síndrome de Eva y Adam

Desde hace muchos años se ha tratado de encontrar un modelo biológico que permita comprender y evaluar adecuada e integralmente el riesgo cardiovascular de los pacientes. Diversas patologías que representan a los distintos factores de riesgo (situaciones clínicas que incrementan la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, como la Hipertensión, el tabaco, colesterol, diabetes, etc.) han aportado criterios y fundamentos para el cálculo de riesgo, pero ninguna por sí sola lo expresa cabalmente.

Se creyó que un cuadro, denominado Síndrome Metabólico, en el que participan varios de estos factores, permitiría una mejor valoración, pero numerosas críticas han llevado a cuestionar su real utilidad y aún su existencia como síndrome.

Analizando estos conceptos, dos investigadores, Laurent y Nilsson, han postulado que el más importante de todos los factores de riesgo es sin duda el envejecimiento arterial. Cuando el deterioro de nuestras arterias se produce precozmente, en discordancia con nuestra edad biológica, aparecen problemas de daño precoz de la pared de los vasos.

Sydenham (1624-1689), el famoso médico inglés, postuló que “El hombre es tan viejo como sus arterias”. Su expresión es hoy un verdadero paradigma en Medicina. Y así como comprendemos que el paso del tiempo deja su impronta en nuestros vasos, nos cuesta entender la existencia de lesiones vasculares prematuras en numerosos individuos jóvenes, en los que aún no debería existir esa carga ateromatosa.

El Síndrome de Eva

Este cuadro de envejecimiento precoz ha sido denominado Síndrome de EVA, acrónimo de Early Vascular Aging (Envejecimiento Vascular Temprano) y se caracteriza por un compromiso vascular y metabólico acelerado. Todos estos cambios posibilitan la aparición precoz de hipertensión arterial. Se ha observado que hipertensos jóvenes tienen un incremento de la rigidez de sus paredes arteriales, que no se verifica en normotensos de similar edad y género, ni tampoco en hipertensos de mayor edad que comenzaron más tardíamente su hipertensión.

En otras palabras, puede afirmarse que cuando se comprueba que un individuo joven presenta rigidez arterial, estamos en presencia de EVA. La rigidez de las arterias puede ser evaluada fácilmente, disponiéndose en nuestra ciudad de varios centros médicos que cuentan con el equipamiento necesario.

En presencia de EVA, se deben tomar medidas terapéuticas precoces para atenuar el proceso. Esto se ha denominado ADAM, por las siglas de Aggresive Decrease of Atherosclerosis Modifiers, (Disminución Agresiva de Modificadores de Aterosclerosis) término acuñado por Peter Nilsson, para equiparar la combinación bíblica de nombres asignados a este síndrome.

El envejecimiento vascular comienza alrededor de los 30 años

Es conocido que en la medida que transcurren los años, el ser humano disminuye una sustancia denominada elastina de sus paredes arteriales, que es reemplazada por colágeno. Este fenómeno aporta rigidez a las arterias, les quita elasticidad y modifica varios parámetros circulatorios

Como es dable suponer, se producirán lesiones de Aterosclerosis como de Arterioesclerosis, acompañados por anomalías de laboratorio y de la pared de los vasos.

¿Cuándo comienza el envejecimiento vascular?

No se sabe con precisión el motivo por el que envejecemos. Numerosas teorías han intentado explicar el inexorable proceso que conduce a la vejez y al deterioro de los sistema y tejidos corporales. De todos los marcadores que se utilizan para evidenciar ese daño paulatino, el único que se muestra constante es la rigidez de las arterias, ya que tanto el colesterol, la glucemia y la misma presión arterial tienen fluctuaciones a lo largo de la vida que les restan valor como marcadores

El envejecimiento vascular comienza alrededor de los 30 años. El corazón late unos 35.000.000 veces por año; esto determina primero fatiga y luego ruptura de la elastina aórtica. A partir de los 30 años esto se traduce en mayor rigidez arterial progresiva. En el Síndrome de envejecimiento vascular acelerado (EVA) todos estos parámetros muestran, en distintas proporciones y magnitudes, el daño precoz sufrido por las arterias. A mayor cantidad de factores de riesgo, tanto más evidente será la rigidización arterial y los demás parámetros citados

Resta por ver el rol que le compete a ADAM, para atenuar el proceso de envejecimiento. Distintas medidas terapéuticas se han empleado, y si bien la eficacia varía de unas a otras, hay acuerdo en que deben ser lo más precoces posibles, de ser factible desde la infancia, adoptando estilos de vida saludables. La actividad física aeróbica, la pérdida de peso, el cese tabáquico, evitar el sedentarismo y una dieta de tipo mediterránea son las recomendaciones usuales. Asimismo, el uso criterioso de medicamentos para tratar la hipertensión arterial, las alteraciones del colesterol, triglicéridos y diabetes permitirá controlar este proceso, que de no ser controlado dañará en forma irreversible nuestros vasos.

 

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