Cardiología Domingo 03 de Noviembre

La salud mundial en transición

Dr. Diego Mendo. Cardiólogo Magister en Hipertensión Arterial y mecánica vascular del Instituto Cardiovascular de Rosario (ICR)

Diagnosticar, tratar y controlar la hipertensión es una prioridad de salud en todo el mundo.

Según informes de La Organización Mundial de la Salud, el mundo está presenciando un significativo incremento de las enfermedades no transmisibles tales como las cardiovasculares, diabetes, cánceres y enfermedades respiratorias crónicas.

El incremento global epidémico de dichas patologías se relaciona  estrechamente con  el tabaquismo, la inactividad física y una dieta no saludable.

Las enfermedades no transmisibles son responsables del 60 % de la mortalidad global total.

Las enfermedades cardiovasculares son un conjunto de trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos, entre las que se cuentan:

  • Hipertensión arterial (presión alta)
  • Cardiopatía coronaria (infarto de miocardio)
  • Enfermedad cerebrovascular (ACV)
  • Enfermedad vascular periférica (mala circulación en piernas)
  • Insuficiencia cardíaca.

Estas enfermedades son la principal causa de defunción en todo el mundo. Cada año mueren más personas por alguna de estas enfermedades que por cualquier otra causa.

Afectan en mucha mayor medida a los países de ingresos bajos y medianos: más del 80% de las defunciones por esta causa se producen en esos países.

El aspecto positivo es que el 80% de los infartos de miocardio y de los ACV prematuros son prevenibles. La dieta sana, la actividad física regular y el abandono del consumo de tabaco son fundamentales. Verificar y controlar los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial, niveles elevados de colesterol y niveles elevados de azúcar o diabetes, también es muy importante.

Sumado a esto, el avance tecnológico en medicina nos permite obtener diagnósticos más precisos y en estadíos más precoces del desarrollo de la enfermedad, con un mayor rédito en prevención.  Por otro lado, el desarrollo de fármacos modernos con mayor potencia y menores efectos adversos permite reducir considerablemente la morbi-mortalidad de estas enfermedades. 

ALERTA: HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Entre las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial cobra gran relevancia ya que, a nivel mundial, uno de cada cinco adultos tiene hipertensión arterial, un trastorno que causa aproximadamente la mitad de todas las defunciones por accidente cerebrovascular o cardiopatía. Es la causa prevenible más importante de enfermedades cardiovasculares y ACV del mundo. Las complicaciones derivadas de la hipertensión arterial son la causa de 9,4 millones de defunciones cada año en el mundo.

En casi todos los países de ingresos altos, el diagnóstico y tratamiento generalizado de esas personas con medicamentos de bajo costo ha propiciado una reducción significativa de la proporción de personas con hipertensión arterial, lo que ha contribuido a reducir la mortalidad por enfermedades del corazón. Por ejemplo, el 31% de los adultos en América, según datos de la OMS, padecía presión arterial elevada en 1980, en comparación con 18% en 2014.

En cambio, los países de ingresos bajos tienen la prevalencia más elevada de hipertensión arterial. En la Región de África  la OMS  estima que más del 30% de los adultos sufre hipertensión arterial, y esa proporción va en aumento. Asimismo, los valores promedio de presión arterial en esta región son mucho más altos que la media mundial.

En los países en desarrollo, muchas personas con hipertensión arterial no saben que la padecen, ni tienen acceso a los tratamientos que podrían controlar su presión arterial y reducir significativamente su riesgo de defunción y discapacidad por cardiopatía o accidente cerebrovascular. Diagnosticar, tratar y controlar la hipertensión es una prioridad de salud en todo el mundo.

PREVENIR Y TRATAR LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Todos los adultos deberían medir su presión arterial periódicamente, ya que es importante conocer los valores; si esta es elevada, deben consultar a un profesional médico.

A algunas personas les basta con modificar su modo de vida para controlar la presión arterial, como abandonar el consumo de tabaco, adoptar una dieta saludable, hacer ejercicio con regularidad y evitar el uso nocivo del alcohol. La reducción de la ingesta de sal también puede ayudar. A otras personas, estos cambios les resultan insuficientes y necesitan tomar medicamentos con prescripción médica.

Las personas con hipertensión arterial que también tienen un alto nivel de azúcar en sangre, colesterol elevado o insuficiencia renal corren un riesgo incluso mayor de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

Por tanto, es importante hacerse revisiones periódicas de la cantidad de azúcar y de colesterol en sangre y del nivel de albúmina en la orina. 


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