Dermatología Miércoles 07 de Agosto

¡Alerta! El invierno atenta contra nuestra piel

Dra. Eliana Kos – Médica Dermatóloga Grupo Oroño - GO Medicina Estética

Dra. Eliana Kos – Médica Dermatóloga Grupo Oroño - GO Medicina Estética

Recomendaciones para extremar los cuidados durante los meses más fríos del año.

Durante la época invernal aparecen diferentes agentes agresivos para la piel como el viento, el frío y la humedad, además de los cambios bruscos de temperatura al cambiar de un ambiente a otro. Ello genera un desbalance en el funcionamiento de nuestra barrera cutánea, que es la capa más externa de la piel encargada de protegernos del exterior. Allí actúan en conjunto proteínas, lípidos y agua para mantener en estado de hidratación ideal y máxima flexibilidad a la piel; estado eficiente para cumplir la función de defensa.

En general, los grandes cambios de temperatura en la piel llevan a deshidratación por vasodilatación. Por lo tanto, aumentan los requerimientos de hidratación externa, ya sea en forma tópica u oral. Es decir que las necesidades de la piel cambian según el estado del medio ambiente, esto es más evidente en pieles con patologías dermatológicas como dermatitis atópica, psoriasis, rosácea o pieles acneicas, entre otras.

La ingesta de líquidos afecta directamente el estado de nuestra piel, sin embargo, en un paciente que toma líquidos, pero no coloca un hidratante en forma diaria igualmente su piel tendrá aspecto deshidratado. Esto puede hacerse visible por la presencia de áreas de piel seca con escamas, ligeramente más rojas que otras zonas de piel, ásperas, que en ocasiones generan picazón, ardor o pinchazos.

La rosácea es una de las principales enfermedades de la piel en la que el invierno afecta directamente la cantidad e intensidad de brotes en el paciente; es decir que se torna más inestable durante esta época en caso de no estar bien tratada. Por eso es muy importante aumentar la frecuencia de visitas al dermatólogo para aprender cuáles son los cuidados especiales durante estos meses.

PRINICIPALES MEDIDAS A TOMAR

A fin de evitar el daño de nuestra piel, las recomendaciones más importantes son:

1) Tomar alrededor de dos litros de agua por día.

2) No poner la calefacción a temperaturas muy altas.

3) En la ducha, evitar el agua muy caliente, agentes abrasivos y jabones perfumados

4) Utilizar hidratantes ricos en vitamina A, E, ceramidas, ácido hialurónico para todo el cuerpo en especial en las zonas más expuestas como cara, labios y manos. Las aplicaciones deben hacerse 2 o 3 veces al día.

5) Utilizar protector solar.

Es recomendable en nuestra rutina de higiene diaria, realizar baños cortos, con agua tibia, sin utilizar cepillos ni esponjas que froten la piel. Sobre la última capa de la piel se encuentra el manto lipídico, una fina capa de lubricante que podemos destruir fácilmente al exfoliar diariamente la piel. Además, es conveniente utilizar jabones libres de detergentes como los syndets, o jabones sin perfumes ni colorantes. A diferencia de lo que la mayoría de la población cree, el uso de jabones “neutros” no es conveniente, el ph de nuestra piel es ácido (5.5), por lo tanto, el uso de ese tipo de jabones altera el equilibrio de la misma. La aplicación de hidratante inmediatamente posterior al baño, con la piel húmeda hace que éstos se absorban mejor, por eso debemos tomarnos cinco minutos adicionales, para brindarle a nuestra piel mayor confort.

El uso del protector solar debe ser diario, continuo y durante todo el año, incluso en invierno. Durante esta época es menos frecuente disfrutar largas horas al aire libre, sin embargo, en ocasiones hay días soleados en los que debemos recordar que la radiación solar está presente y por lo tanto debemos protegernos. La aplicación del protector solar debe realizarse entre 20 a 30 minutos antes de salir de casa, y su renovación se realizará cada 2 horas cuando estemos al aire libre. El factor de protección adecuado dependerá del color de piel de cada paciente, sin embargo, no podrá ser menos de 30 de FPS en ningún caso. Será el dermatólogo quién determine que protector solar es conveniente para cada paciente

Si bien el invierno puede alterar nuestra piel, es la época ideal para realizar tratamientos domiciliarios a base de ácidos para renovar y remover las capas de células muertas, además de complementarlos con peeling químicos o mecánicos, luz pulsada intensa o láser para eliminar manchas y mejorar la textura de la piel. Son tratamientos que mejoraran el aspecto de la piel para lograr un estado saludable y estéticamente agradable.

 

 


Durante la época invernal aparecen diferentes agentes agresivos para la piel como el viento, el frío y la humedad, además de los cambios bruscos de temperatura al cambiar de un ambiente a otro. Ello genera un desbalance en el funcionamiento de nuestra barrera cutánea, que es la capa más externa de la piel encargada de protegernos del exterior. Allí actúan en conjunto proteínas, lípidos y agua para mantener en estado de hidratación ideal y máxima flexibilidad a la piel; estado eficiente para cumplir la función de defensa.

En general, los grandes cambios de temperatura en la piel llevan a deshidratación por vasodilatación. Por lo tanto, aumentan los requerimientos de hidratación externa, ya sea en forma tópica u oral. Es decir que las necesidades de la piel cambian según el estado del medio ambiente, esto es más evidente en pieles con patologías dermatológicas como dermatitis atópica, psoriasis, rosácea o pieles acneicas, entre otras.

La ingesta de líquidos afecta directamente el estado de nuestra piel, sin embargo, en un paciente que toma líquidos, pero no coloca un hidratante en forma diaria igualmente su piel tendrá aspecto deshidratado. Esto puede hacerse visible por la presencia de áreas de piel seca con escamas, ligeramente más rojas que otras zonas de piel, ásperas, que en ocasiones generan picazón, ardor o pinchazos.

La rosácea es una de las principales enfermedades de la piel en la que el invierno afecta directamente la cantidad e intensidad de brotes en el paciente; es decir que se torna más inestable durante esta época en caso de no estar bien tratada. Por eso es muy importante aumentar la frecuencia de visitas al dermatólogo para aprender cuáles son los cuidados especiales durante estos meses.

PRINICIPALES MEDIDAS A TOMAR

A fin de evitar el daño de nuestra piel, las recomendaciones más importantes son:

1) Tomar alrededor de dos litros de agua por día.

2) No poner la calefacción a temperaturas muy altas.

3) En la ducha, evitar el agua muy caliente, agentes abrasivos y jabones perfumados

4) Utilizar hidratantes ricos en vitamina A, E, ceramidas, ácido hialurónico para todo el cuerpo en especial en las zonas más expuestas como cara, labios y manos. Las aplicaciones deben hacerse 2 o 3 veces al día.

5) Utilizar protector solar.

Es recomendable en nuestra rutina de higiene diaria, realizar baños cortos, con agua tibia, sin utilizar cepillos ni esponjas que froten la piel. Sobre la última capa de la piel se encuentra el manto lipídico, una fina capa de lubricante que podemos destruir fácilmente al exfoliar diariamente la piel. Además, es conveniente utilizar jabones libres de detergentes como los syndets, o jabones sin perfumes ni colorantes. A diferencia de lo que la mayoría de la población cree, el uso de jabones “neutros” no es conveniente, el ph de nuestra piel es ácido (5.5), por lo tanto, el uso de ese tipo de jabones altera el equilibrio de la misma. La aplicación de hidratante inmediatamente posterior al baño, con la piel húmeda hace que éstos se absorban mejor, por eso debemos tomarnos cinco minutos adicionales, para brindarle a nuestra piel mayor confort.

El uso del protector solar debe ser diario, continuo y durante todo el año, incluso en invierno. Durante esta época es menos frecuente disfrutar largas horas al aire libre, sin embargo, en ocasiones hay días soleados en los que debemos recordar que la radiación solar está presente y por lo tanto debemos protegernos. La aplicación del protector solar debe realizarse entre 20 a 30 minutos antes de salir de casa, y su renovación se realizará cada 2 horas cuando estemos al aire libre. El factor de protección adecuado dependerá del color de piel de cada paciente, sin embargo, no podrá ser menos de 30 de FPS en ningún caso. Será el dermatólogo quién determine que protector solar es conveniente para cada paciente.

 

Si bien el invierno puede alterar nuestra piel, es la época ideal para realizar tratamientos domiciliarios a base de ácidos para renovar y remover las capas de células muertas, además de complementarlos con peeling químicos o mecánicos, luz pulsada intensa o láser para eliminar manchas y mejorar la textura de la piel. Son tratamientos que mejoraran el aspecto de la piel para lograr un estado saludable y estéticamente agradable.

 


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