Endocrinología Martes 06 de Marzo

El tratamiento de la Glándula Tiroides

Dr. Iván Bedini, especialista en Cirugía de Cabeza y Cuello. Grupo Gamma

La enfermedad de Tiroides afecta a millones de personas, con una mayor incidencia en la población femenina.

¿Qué es la Glándula Tiroides y qué hace?

La Tiroides es una glándula de secreción endocrina, ubicada en la base del cuello, por delante de la tráquea. La misma tiene forma de mariposa. Está constituida por dos lóbulos, derecho e izquierdo, unidos por un istmo.

El propósito de la glándula Tiroides es producir, almacenar y liberar hormonas, las cuales son también conocidas como T3 (Triyodotironina) y T4 (Tiroxina). Éstas afectan a casi todas las células del cuerpo y ayudan a controlar sus funciones.

La cantidad de hormona tiroidea producida es controlada por otra glándula que se encuentra en el cerebro, llamada Pituitaria o Glándula Hipófisis. Otra parte del cerebro, el Hipotálamo, envía información a la glándula pituitaria y ella, a su vez, controla a la glándula Tiroides.

Por lo tanto, la glándula Tiroides, Pituitaria y el Hipotálamo trabajan juntos en el control de la cantidad de hormona tiroidea en su cuerpo.

¿Cuándo una Glándula Tiroides es anormal?

La enfermedad de la Tiroides es muy común y afecta a millones de personas, presentando una mayor incidencia en mujeres. Las patologías más comunes son:

- Actividad glandular aumentada: Hipertiroidismo, o disminuida: Hipotiroidismo.

- La glándula aumenta su tamaño por una menor actividad, como es el caso de Hipotiroidismo o por una actividad excesiva como es el caso de Hipertiroidismo o enfermedad de Graves. Un agrandamiento de la glándula tiroides es llamado “Bocio”.

- Los pacientes pueden desarrollar durezas o masas en su glándula, que pueden ser benignas o malignas. Dichas masas o nódulos deben ser estudiados de forma precoz, dependiendo de su tamaño, para arribar a un diagnóstico y planear la terapéutica adecuada.

 ¿Cómo se realiza el diagnóstico?

 El diagnostico de una masa Tiroidea se hace mediante:

 -Una buena historia clínica.

-Palpación bimanual o monomanual de la glándula. El médico puede pedir que se levante el mentón extendiendo el cuello y que luego trague, así se podrá distinguir una masa tiroidea de otras masas o bultos del cuello.

-Un laboratorio para evaluar la función Tiroidea.

-Una Ecografía, ya que es el método de mayor sensibilidad para el estudio de la glándula.

-Un PAAF (Punción Aspirativa con Aguja Fina).

-En algunos casos una TAC (Tomografía Axial Computada) de cuello y tórax.

¿Qué es una Punción Aspirativa con Aguja Fina?

La PAAF consiste en introducir una aguja de pequeño calibre en el cuello, bajo visión ecográfica. El objetivo es extraer muestras del nódulo más significativo presente en la glándula. Ésta, es una muestra citológica que será analizada por el Anatomopatólogo y se informará si se trata de un nódulo benigno o maligno, teniendo en cuenta que existe de un 10 a 15 % de falsos negativos.

¿En qué consiste el tratamiento de un Nódulo de Tiroides? 

Una vez realizado el diagnóstico, el plan de tratamiento será propuesto por su médico tratante.

Muchos nódulos tiroideos son benignos; ellos son tratados comúnmente con una medicación tiroidea conocida como Terapia de Supresión. El objetivo de este tratamiento es ver si la masa disminuirá de tamaño en el tiempo de la medicación, el tiempo usual de ésta es de 6 a 9 meses.

Durante este período de tiempo puede ser requerida otra aspiración con aguja fina. Si el nódulo continua creciendo durante el tiempo de toma de la medicación, muchos médicos recomiendan realizar una Tiroidectomía Total.

En caso de que la aspiración con aguja fina sea sospechosa de malignidad o maligna, o el nódulo es mayor de dos centímetros, se realizará tratamiento quirúrgico. El mismo consiste en la extirpación completa de la glándula.

 ¿Cómo se desarrolla la cirugía de Tiroides?

La cirugía de la glándula tiroides se realiza bajo anestesia general, con un tiempo quirúrgico aproximado de una hora y media a dos horas. La misma consiste en la extirpación completa de la glándula tiroides, indiferentemente de cuál sea el lóbulo afectado.

En el pasado se realizaban Hemitiroidectomías, dejando en el organismo el lóbulo sano. Sin embargo, desde hace varios años, se evidenció que si se deja un lóbulo remanente, el mismo manifiesta la enfermedad con el paso del tiempo y el paciente debe ser intervenido quirúrgicamente, nuevamente.

Durante el acto quirúrgico, una vez extirpada la glándula, la misma será analizada intraoperatoriamente por el anatomopatólogo (método denominado congelación) con el fin de indagar la presencia de márgenes y plantear la posibilidad o no de un vaciamiento ganglionar. El paciente saldrá de la sala operatoria con la colocación de una curación simple cubriendo la herida quirúrgica.

Una vez que el paciente se encuentre en su habitación, el tiempo postoperatorio será de 24 hs, dándole el alta médica con medicación por vía oral y pautas de alarma. La medicación consiste en un antibiótico, con el fin de prevenir infecciones y calcio, ya que es posible que se produzca lo que se denomina Hipo Calcemia Transitoria. Este riesgo puede darse, ya que durante el acto quirúrgico se produce un “manoseo” de las glándulas paratiroides situadas por detrás de la glándula, las cuales pueden llegar a sufrir Isquemia. Manifestándose en el postoperatorio con sensación de hormigueo en las manos.

 Otro tipo de complicaciones, menos frecuentes incluyen:

 -Sangrado post quirúrgico.

-Disfonía.

-Dificultad para tragar.

-Adormecimiento del cuello.

Es importante recalcar que, una vez finalizada la cirugía, el paciente no debe tomar la medicación tiroidea hasta no tener la próxima consulta con su endocrinólogo y el diagnóstico definitivo de la pieza quirúrgica.

Luego de la cirugía, ¿cómo continua el tratamiento?

Una vez que el paciente se retira de la institución con el alta médica, el próximo paso a seguir es la espera del estudio diferido de la pieza quirúrgica. Éste, informará con certeza el diagnóstico definitivo de la misma, en un lapso aproximado de siete a diez días. Posteriormente, se podrá plantear la conducta médica a seguir en conjunto con Endocrinólogos y Radioterapeutas.
En el caso que se trate de una patología benigna se le indica una consulta con su Endocrinólogo de cabecera, quién llevará a cabo el tratamiento hormonal y los controles de laboratorio.

Por el contrario, si se confirma que la patología es un Carcinoma Papilar de Tiroides, el paciente debe saber que va a tener que permanecer hipotiroideo por el lapso de un tiempo. Esto se debe a que va a tener que recibir Yodo Radiactivo con el fin de mejorar los márgenes quirúrgicos y evitar así la persistencia de la enfermedad. Se utiliza Yodo Radiactivo ya que dichas células son sensibles al mismo, permitiendo así su destrucción.

Aspectos a tener en cuenta a la hora de recibir Yodo Radiactivo

  • Lavarse las manos con jabón y mucha agua cada vez que se utiliza el baño.

  • Mantener el inodoro especialmente limpio. Asegurarse de descargarlo 2 o 3 veces después de utilizarlo.

  • Enjuagar el lavamanos y la bañera meticulosamente después de usarlos. La higiene del baño reducirá la posibilidad de que otras personas se contaminen con Yodo Radiactivo de saliva y sudor.

  • Consumir mucho líquido, tales como agua o jugos. Así, el paciente orinará con mayor frecuencia y el Yodo Radiactivo se eliminará de su cuerpo más rápidamente, disminuyendo la cantidad de Yodo que queda en él.

  • Los primeros días después del tratamiento, utilizar utensilios de comida desechables o lavar sus utensilios por separado. Esto reducirá la posibilidad de contaminar a otros miembros de su familia con el Yodo Radiactivo de su saliva.

  • Usar toallas para enjabonarse y secarse diferente a las de los demás. Lavar sus toallas de baño, ropa de cama y ropa interior separada de las otras personas.

  • Durante los primeros días después del tratamiento dormir solo. Evitar besar y tener relaciones sexuales.

  • Evitar el contacto físico prolongado. Esto es particularmente importante en relación con los niños y las mujeres embarazadas, pues la tiroides de los niños y neonatos es más sensibles a los efectos de las radiaciones que la de los adultos.

Más infomación: https://www.grupogamma.com/

 

 


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