Gastroenterología Martes 10 de Abril

Trastornos funcionales y motores digestivos

Paula Carboné Médica Gastroenteróloga Unidad de Neurogastroenterología- Diagnóstico Médico Oroño.

Su origen es muticausal y sus factores forman un verdadero rompecabezas. El desafío es llegar al diagnóstico adecuado.

Los trastornos funcionales y motores digestivos (TFMD) representan en la actualidad la causa más frecuente de consulta en gastroenterología y la causa digestiva más frecuente en medicina general. No obstante ser un motivo común de solicitud de atención médica, han transitado por mucho tiempo un largo camino de incertidumbre y oscurantismo. Durante décadas, los médicos y la sociedad hemos dividido a los pacientes en 2 grupos diferenciados: “los que tienen algo” y “los que no tienen nada”. Si no veíamos la lesión es que el paciente no tenía nada.

En la mayoría de los casos los TFMD no presentan lesión objetivable en los estudios solicitados de rutina. Por eso, muchas veces, padecer un trastorno de este tipo no es fácil para el paciente. Muchos preferirían tener una enfermedad orgánica y un informe de un estudio médico en el que se describiese una lesión. Pero a decir verdad, no es el daño el ausente, es el método observacional el que falla. Los neurotransmisores, los fenómenos de hipersensibilidad visceral, la microinflamación y los mecanismos de intercomunicación entre el sistema nervioso y el digestivo no se ven a vista; pero no por eso dejan de existir.

La Neurogastroenterología, área reciente del campo de la Gastroenterología, se viene desarrollando para permitirnos profundizar el conocimiento de estos trastornos “perceptivo-sensoriales” (funcionales) y motores del tubo digestivo desde el punto de vista fisiopatológico, diagnóstico y terapéutico. Ha mostrado un crecimiento exponencial en los últimos años en cuanto a su interés e investigación científica.

La Neurogastroenterología permite profundizar el conocimiento de los trastornos “perceptivo-sensoriales” (funcionales) y motores del tubo digestivo desde el punto de vista fisiopatológico, diagnóstico y terapéutico.

Cada vez está más claro que los TFMD son de origen multicausal y que tanto factores genéticos, ambientales, alimentarios, psicológicos, microinflamatorios y neuroinmunoendócrinos, así como alteraciones de la movilidad y sensibilidad visceral forman parte de un complejo rompecabezas. 

Los trastornos funcionales y motores digestivos más frecuentes en la práctica clínica incluyen:

-Dispepsia funcional: caracterizada por dolor en la parte superior del abdomen, sensación de plenitud con la ingesta o saciedad precoz.

-Síndrome de intestino irritable (SII): determinadopor dolor abdominal recurrente relacionado con la defecación y asociado a cambios en el hábito evacuatorio.

-Constipación: motivo muy frecuente de consulta en la población adulta. Puede tener múltiples causas y manifestarse con una menor frecuencia evacuatoria, aumento del esfuerzo defecatorio, sensación de evacuación incompleta o requerimiento de maniobras digitales para la expulsión de heces.

-Distensión abdominal y aumento de la producción de gas intestinal.

-Enfermedad por reflujo gastroesofágico: la cual se manifiesta como sensación quemante o acidez y/o regurgitación y que tiene una alta prevalencia en nuestra población. En ocasiones esta patología puede evidenciar compromiso de vías aéreas superiores siendo muchas veces causa de tos crónica, disfonía, laringitis y asma.

Trastornos motores del esófago: como la acalasia y el espasmo esofágico entre otros cuyos síntomas de presentación habitual son la disfagia (dificultad para el paso del alimento) y el dolor toráxico.

- Trastornos del piso pelviano: incontinencia fecal y dolor anal crónico.

-Alteraciones motoras o funcionales secundarias a otras enfermedades: neurológicas (Parkinson), endocrinológicas (DBT e hiper-hipotiroidismo) y autoinmunes (esclerodermia).

HACIA UN DIAGNÓSTICO CERTERO

Para el estudio de estas patologías existen diversos procedimientos que nos van a permitir establecer un diagnóstico preciso y así instaurar un tratamiento racional. Entre ellos se destacan:

-Manometría esofágica: de elección para evaluar la actividad motora del esófago y sus esfínteres (superior e inferior), siendo especialmente útil en el estudio de la disfagia, el dolor toráxico de origen no cardíaco y el reflujo gastroesofágico.

-Phmetría con impedanciometría esofágica de 24 hs: de elección para el diagnóstico de reflujo gastroesofágico, la evaluación previa a la cirugía antirreflujo y la cirugía de la obesidad (manga gástrica) y el estudio de pacientes con síntomas atípicos como tos crónica, disfonía, laringitis recurrente y asma.

-Manometría anorrectal:de elección para evaluar la actividad motora anorrectal, sobre todo en casos de constipación, incontinencia fecal o dolor anal de origen desconocido. Importante herramienta para guiar tratamiento de reeducación recto anal con biofeedback en incontinencia fecal y defecación disinérgica.

-Test de hidrógeno en aire espirado: de utilidad en pacientes con distensión abdominal y SII para el estudio de sobrecrecimiento bacteriano de intestino delgado, intolerancia a hidratos de carbono (lactosa-fructosa-sorbitol entre otros) y tiempo de tránsito orocecal.

En resumen, los trastornos funcionales y motores digestivos se definen como la presencia de una combinación variable de síntomas gastrointestinales que aparecen de forma crónica y recurrente y que no pueden explicarse por la presencia de alteraciones estructurales o bioquímicas.

Durante los últimos años, el interés por estos trastornos ha crecido en forma considerable. Afortunadamente cada año somos partícipes de importantes avances que se producen en este área de la Gastroenterología y que nos permiten lograr un mayor bienestar y calidad de vida de nuestros pacientes.

Nuestro objetivo es ofrecer una solución a la demanda cada vez mayor de una mejor asistencia por parte de los pacientes que presentan este tipo trastornos.

 

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