Ginecología Martes 28 de Noviembre

Cáncer de endometrio: La importancia del diagnóstico precoz

Dr. Sermasi Eduardo R. Ginecologo Sanatorio Americano

La obesidad, el no haber tenido hijos y la menopausia tardía son algunos de los factores de riesgo.

Hoy en día el cáncer del cuerpo uterino es una de las neoplasias más frecuentes de la pelvis femenina. La frecuencia de aparición de esta neoplasia es de una vez y media del cáncer de ovario y de tres veces el del cáncer de cuello uterino.

 El adenocarcinoma endometrial se presenta en los años reproductivos y fundamentalmente en los años menopáusicos y post-menopáusicos. La edad media de aparición es aproximadamente a los 61 años. Un 5% de las mujeres lo presentarán antes de los 40 años y un 20-25 % durante la menopausia, predominantemente entre los 50 y 60 años.

Factores de riesgo

Los factores de padecer esta enfermedad son varios, pero predominan:

  • Obesidad.

  •  Nuliparidad.

  • Menopausia tardía.

 Por ejemplo, una mujer que es obesa, no ha tenido hijos (nulípara) y alcanza la menopausia luego de los 52 años, tiene 5 veces más riesgo de padecer un cáncer de endometrio.

 Las mujeres que pesan más de 78 Kg, ienen un riesgo de 2,3 veces mayor que aquellas que pesan menos de 58 kg.

 En las mujeres que pesan más de 96 kg. el riesgo aumenta a más de 4.3 veces. De allí la importancia de mantenerse dentro del peso adecuado, sin considerar las innumerables complicaciones asociadas a la obesidad.

La grasa corporal actúa produciendo más cantidad endógena de estradiol (estrógenos) no ligados a las proteínas transportadoras, estos estrógenos son los que van a estimular anormalmente y en forma continua al endometrio, que es la capa celular que tapiza interiormente al útero.

La dieta también tiene mucha importancia; se ha encontrado que las vegetarianas tienen más bajo el nivel de estriol y estrógenos totales. Se ha comprobado el efecto protector del consumo elevado de vegetales, frutas, pan integral y pastas, o sea una alimentación rica en betacarotenos y ácido ascórbico. En cambio, es perjudicial el consumo de grasas, carnes rojas y azúcares.

Comorbilidades

Hay enfermedades asociadas a esta neoplasia que requieren mayor atención, por ejemplo la diabetes mellitus y la hipertensión, allí es donde hay que poner énfasis en el control.

De la misma manera, en pacientes que toman Tamoxifeno por padecer cáncer de mama, son mujeres que generalmente lo ingieren durante 5 años. Es indudable el efecto protector sobre la mama, pero el mismo puede producir un crecimiento excesivo del endometrio (hiperplasia) generalmente en forma de pólipos benignos, por lo que también amerita que se controlen.

El cáncer de endometrio es la fase final de un estímulo continuo que comienza produciendo una hiperplasia celular simple, una hiperplasia glandular quística y una hiperplasia adenomatosa, para luego transformarse en un típico cáncer. Ésto se debería a la falta de ovulación con una estimulación sostenida estrogénica y no interrumpida por la otra hormona “protectora” la progesterona (hecho que ocurre en la menopausia-postmenopausia).

La hiperplasia simple y la hiperplasia quística se consideran benignas, pero la hiperplasia adenomatosa sería precursora del cáncer endometrial.

Diagnóstico

Durante esta fase de la vida de la mujer lo normal es que los ciclos deben tornarse progresivamente más leves y esporádicos, hasta desaparecer. Cuando transcurre un año o un poco más sin menstruación podemos considerar que la mujer está en menopausia.

A toda hemorragia después de este período, el profesional debe sospecharla como un cáncer hasta que se demuestre lo contrario, más si la paciente está alejada de la menopausia, toda hemorragia (abundante o no) debe ser estudiada y evaluada.

También se debe considerar la exudación anormal, al principio acuosa, rosada o sanguinolenta, a veces maloliente.

El tacto ginecológico es indispensable para la evaluación pelviana

La anatomía patológica es fundamental para el diagnóstico de esta enfermedad, a través de una biopsia de endometrio ya sea realizada en consultorio o bajo sedación.

Otros métodos válidos son el raspado uterino total y fraccionado (cuerpo y cérvix), la biopsia por histeroscopía y el cepillado endocervical y endometrial.

La ecografía ginecológica transvaginal es fundamental para evaluación del tamaño uterino y la altura endometrial: un endometrio de más de 8 mm en la postmenopausia es sospechoso.

Otros métodos de apoyo son: Urograma excretor, Citoscopía, Rectoscopía, Ecografía abdominal y Hepática, Radiografía de Tórax, todo para la evaluación integral de la paciente, principalmente en diagnósticos tardíos.

Tratamientos

  • Cirugía.
  • Radioterapia.
  • Terapia hormonal.
  • Quimioterapia.

Se considerará la elección de acuerdo al estadiaje de la enfermedad, solos o combinados. Depende en gran medida del tipo de cáncer y en la etapa en que se diagnóstico. También influyen: la edad de la paciente y el estado de salud general y otras consideraciones personales.

Pronóstico

El tamaño uterino (el cáncer endometrial invade la pared muscular uterina, produciendo un aumento de tamaño del mismo), la profundidad de invasión (esto está ligado estrechamente al futuro de estas pacientes), el grado del tumor (evaluación y clasificación histopatológica), la afección de los anexos (trompa y ovarios) y la citología peritoneal son todos factores que van a influir en la curabilidad o no de estas pacientes. De los cánceres pelvianos es el que tiene mayor índice de curación. 

Conclusión: No hay edad que no requiera una evaluación Ginecológica periódica. Siempre, en todas las neoplasias, el DIAGNOSTICO PRECOZ es el arma fundamental con que contamos para combatir estos flagelos. No se quede con la duda, consulte siempre a un profesional.

 


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