Infectología Lunes 27 de Mayo

El control de la gripe

Dr. Miguel Ángel Mancino*. Especialista en Neumonología, Alergia e Inmunología. Grupo Oroño

La administración de las vacunas antigripales, sobre todo en grupos de riesgo, y la incorporación de hábitos saludable evitan la diseminación de una enfermedad que puede ser mortal.

¿Qué es la gripe?

La gripe (del francés grippe, derivado de “grip”, garra, utilizado en el sentido que  “agarra”, acurruca), o también “influenza” (que se refiere al contagio, a la “influencia” que una persona ejerce sobre otra),  es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por virus que tienen elevada capacidad de transmisión. Estos virus circulan en épocas invernales y de forma epidémica, predominantemente en los meses de abril a julio.

Representa un importante problema de salud por la mortalidad que puede provocar directa o indirectamente y porque, además, origina altos costos económicos y sociales. La proporción de población afectada durante las epidemias anuales oscila entre el 5 y 15%  y puede ser superior al 50% en grupos de poblacionales cerrados como internados o asilos.

Los virus causantes de la gripe tienen elevada capacidad de sufrir variaciones debido a la aparición de nuevas formas de virus gripales, frente a los que los humanos no tenemos defensa alguna. Actualmente existen vacunas antigripales que se actualizan en cada temporada, y que poseen alta efectividad y seguridad para controlar la enfermedad.

¿Hay que vacunarse?

Desde hace un tiempo venimos observando que muchas personas -habitualmente con escasa información,  con datos sesgados o bien con tendencia a dar crédito a aseveraciones un tanto esotéricas-, desaconsejan o impiden la administración de vacunas, sobre todo en niños  a su cargo. Es más, debemos reconocer, lamentablemente, que no pocos profesionales de la salud se muestran indiferentes, cuanto menos, a las campañas de vacunación que tantas muertes han evitado.

Lo cierto es que, basados en mitos o rumores, muchas personas se niegan a ser vacunadas. Algunas asociaciones que engloban a estos individuos buscan modificar la ley actual y hacer que la vacunación no sea obligatoria. Esta errónea conducta, no deja de ser indignante. El virus tipificado como H1N1 de la Gripe A del año 1918 mató entre 50 y 100 millones de personas en el mundo. Un virus similar provocó la pandemia del 2001 en la que causó unas 19.000 muertes.

En el caso de la gripe es mucho más que una molestia. Es una enfermedad grave, que mata anualmente entre 300.000 y 500.000 personas en todo el mundo y entre 3.000 y 4.000 en Argentina.

¿Quiénes deben vacunarse?

En general la vacuna se administra a toda persona con mayor indefensión ante las complicaciones  por déficit inmunitario. Debido a sus escasas contraindicaciones, pueden vacunarse todos aquellos que la soliciten.

Los grupos de riesgo lo constituyen  los que trabajamos en salud, las embarazadas, los niños pequeños, los ancianos, sobre todo los que tienen problemas en su estado general. También integra este grupo toda persona que tenga un trastorno crónico, por ejemplo, asma, discapacidades, insuficiencia renal o cardiopatía. Bomberos, militares, pilotos de aviones, personal embarcado, etc. forman parte de los grupos de riesgo.

La vacunación antigripal en las embarazadas beneficia adicionalmente  a sus recién nacidos, ya que actualmente no existe una vacuna para los menores de seis meses.

La vacunación actual inmuniza contra cuatro cepas de mayor prevalencia circulantes en una estación dada.

Grupos de Riesgo 

  • Mayores de 60 años
  • Menores de 5 años
  • Embarazadas
  • Inmunodeprimidos (diabetes, sida, trasplantados, etc.).
  • Con enfermedad grave previa, especialmente respiratoria (enfisema, bronquitis, etc) o cardíaca (infarto de miocardio, valvulopatías, insuficiencias, etc.).
  • Trabajadores de salud
  • Bomberos, militares, pilotos de avión y personal embarcado

¿Cuál es el tratamiento de la gripe?

Los consejos generales para una persona afectada de gripe son:

1- Reposo, ingesta abundante de líquidos, evitando el consumo de alcohol y tabaco.

2-Paracetamol, que siendo antitérmico y también analgésico alivia simultáneamente la fiebre y el dolor. La aspirina no está indicada.   

3- Las vitaminas y las asociaciones de medicamentos (antitérmicos con fluidificantes, etc.) no sirven y no deben ser prescriptos.

4- Los antibióticos no actúan sobre los virus. Sólo se adicionan si coexiste una infección bacteriana con el cuadro viral.

5- Los fármacos antivirales son de eficacia limitada. Tienen toxicidad y los virus pueden desarrollar resistencias a las drogas antivirales más empleadas. Pueden tener utilidad en pacientes de alto riesgo, cuando la epidemia ya está presente y no hay tiempo para vacunar, así como en brotes en geriátricos, etc.

6- La neumonía vírica en su fase grave suele requerir cuidados intensivos y necesitarse medidas de mantenimiento como oxigenoterapiafisioterapia y asistencia respiratoria.

Se deberían, además, tener en cuenta una serie de hábitos saludables que pueden atenuar la diseminación, no sólo de la gripe, sino de varias enfermedades.  Las principales son:

  •  Evitar el contacto directo con personas enfermas y mantener distancia con los sanos.
  • Guardar reposo cuando esté enfermo.
  • Cubrirse boca y nariz sobre todo al toser o estornudar.
  • Lavarse frecuentemente las manos. De no poderlo hacer, utilizar desinfectantes a base a alcohol.
  • Evitar tocar con sus manos los ojos, la nariz o la boca.
  • Practicar otros buenos hábitos de salud, como limpiar y desinfectar las superficies de contacto más comunes en el hogar, trabajo o escuela, descansar correctamente, tomar buena cantidad de agua de red y comer alimentos nutritivos.

*ex Presidente de la Sociedad de Tisiología y Neumonología de  Rosario.

 


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