Medicina del Deporte Lunes 03 de Agosto

Mantenernos sanos y activos

Dra. Lucila Zoratti. Especialista en medicina del Deporte - ICR SPORT - Instituto Cardiovascular del Rosario.

El ejercicio físico y los beneficios para el sistema inmunológico

Nuestro sistema inmunológico está formado por una compleja  red de células y moléculas  que se encargan de protegernos frente a los diferentes microorganismos, evitando así  el desarrollo de enfermedades. Un sistema inmunológico innato y otro adaptativo o específico  se encargan sinérgicamente de brindar una respuesta inmune adecuada.

Sabemos que el ejercicio físico tiene un impacto positivo en relación al cuidado de la salud; mejora parámetros cardiovasculares, metabólicos y respiratorios, incrementa la tolerancia al dolor, genera beneficios importantes a nivel de la salud mental; pero muy pocas veces escuchamos acerca de  la repercusión positiva del mismo sobre el sistema inmunológico.

Numerosos estudios han puesto en la mira estos efectos, y se ha visto que el ejercicio físico desencadena dos respuestas beneficiosas y bien diferenciadas en nuestro organismo en relación a la inmunorregulacion. En primer término, cuando realizamos una actividad física que incrementa nuestra demanda metabólica, aumenta la frecuencia cardiaca y  la cantidad de sangre que sale de nuestro corazón. Esto hace que los glóbulos blancos (células de la inmunidad que están en la sangre) lleguen con mayor facilidad y rapidez a los lugares donde deben actuar en defensa de algún agente agresor,  esta respuesta es transitoria y dura lo que se prolongue la activación del sistema circulatorio. Por otra parte,  en respuesta al ejercicio físico planificado se han objetivado mejoras sustanciales en lo que refiere a morfología y función de la gran mayoría de las células inmunológicas.

¿Cuánto ejercicio es beneficioso?

Para gozar de los beneficios de la actividad física sobre la salud, el ejercicio que realizamos debe contar con unas características especiales en relación a su periodicidad, volumen e intensidad. Podemos decir que muy poco y muy espaciado en el tiempo no nos sirve y que mucho y en exceso, tampoco.

Se ha observado que  las personas que realizan ejercicio físico regularmente a lo largo de su vida, de moderada a alta intensidad han tenidos menos  episodios de infecciones respiratorias que aquellas personas que han permanecido sedentarias. Por otra parte, se ha visto que personas con alto nivel de estrés, que realizan deporte de alta intensidad con mala gestión de cargas de entrenamiento han mostrado la misma capacidad de infectarse que los sedentarios. 

Por lo tanto, debemos decir que el ejercicio físico que genera mejoras en la salud y que tiene implicancia positiva en la inmuno regulación es aquel que se realiza regularmente a lo largo de la vida  a una intensidad  y volumen que comulgan con el status fisiológico del sujeto y no desencadenan estrés exagerado.  Es decir, lo correcto es hacer ejercicio físico a diario, contemplando el desarrollo de todas las capacidades funcionales (fuerza, velocidad, resistencia, flexibilidad), periodizando las cargas correctamente cada día (intensidad y volumen)  a la vez que se realiza una correcta planificación de la alimentación y el descanso.

Este modo de entrenar  nos permite también controlar desórdenes metabólicos y cardiovasculares que atentan con el normal funcionamiento de la respuesta inmune, como pueden ser la obesidad- diabetes – dislipemia – hipertensión, etc.  En este sentido podríamos hablar de un aporte más del ejercicio físico en la imnuno regulación al incidir  en forma indirecta  sobre los factores de riesgo antes mencionados.


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