Oftalmología Martes 23 de Enero

¿Cómo cuidar nuestros ojos del sol?

Dr. Matko Vidosevich, Jefe del Servicio de Oftalmología de Grupo Gamma

La salud ocular durante el verano. Enfermedades que podemos encontrar en las piletas

Crema solar, una gorra para evitar insolaciones, agua para mantenernos hidratados son algunas de las medidas importantísimas que tomamos de manera casi instintiva cuando llega el verano para disfrutar del sol sin riesgos. Pero... ¿sabías que tus ojos también necesitan cuidados especiales en esta época del año?

En esta época podemos mencionar diferentes fuentes de riesgo para nuestra visión: 

  • La radiación solar.

  • Agentes tóxicos para el cuidado de las piscinas.

  • Bacterias.

RADIACIÓN SOLAR

La radiación comprendida entre 290 nm y 100 nm (Ultravioleta C) es absorbida por la capa de Ozono de la estratosfera. La radiación entre los 290 nm y los 400 nm (UVB y UVA), llega a la superficie terrestre, con muchas posibilidades de ocasionar perjuicios a las personas como:

Queratitis actínica: En una inflamación de la córnea que aparece tras una exposición prolongada de los ojos al sol sin la protección adecuada. Los síntomas son dolor, fotofobia, es decir intolerancia anormal a la luz, lagrimeo y ojo rojo.

Degeneraciones conjuntivales: La más extendida es el pterigion, un crecimiento anormal de la conjuntiva sobre la córnea que se produce sobre todo por la exposición solar y sequedad y que, en consecuencia, aparece más frecuentemente en personas que desarrollan actividades al aire libre. Si bien las lesiones pequeñas suelen ser asintomáticas, a medida que crecen pueden generar molestias en la superficie ocular, como ojo seco, lagrimeo o sensación de cuerpo extraño. 

Cataratas: Es la opacificación del cristalino favorecida por los rayos UVB mediante la exposición prolongada a lo largo de los años, se observan con mayor frecuencia en las personas que viven en zonas ecuatoriales o zonas elevadas. Entre los síntomas podemos mencionar disminución de la visión y encandilamiento 

Degeneración Macular relacionada a la Edad (DMAE): Aunque su etiología es desconocida, hay fuerte evidencia que relaciona los rayos UV como una de los posibles factores favorecedores de esta patología ocular.

¿Cómo protegerse de la radiación solar? 

Utilizando gafas de sol homologadas con filtros UV. Como protección adicional, especialmente en niños, también puede contemplarse el uso de una gorra con visera.

No hay una relación directa entre el tono del cristal y el grado de protección, es decir, no significa que cuanto más oscuro sea el vidrio más nos protegerá de los riesgos del sol. Existen anteojos transparentes que tienen filtros ultravioletas. 

La mayoría de los anteojos de sol están diseñados para proteger a los ojos contra los efectos nocivos del sol. A menudo, las etiquetas de anteojos de sol prometen una protección contra la luz ultravioleta y otros tipos de radiación natural. Es importante saber de qué tipo de luz proteger a sus ojos y qué tipo de luz no es necesariamente perjudicial. 

Busque anteojos de sol que bloqueen la luz UV de un 99 a un 100%. Algunas etiquetas dicen “absorción de UV hasta 400 nm”. Esto es lo mismo que una absorción del 100 por ciento de luz UV. Es por ello que es importante comprar los anteojos en ópticas reconocidas, en donde esté garantizado que el lente tiene filtro, o podamos averiguar con un profesional si verdaderamente lo tiene. 

AGENTES TÓXICOS PARA EL CUIDADO DE LAS PISCINAS Y CONJUNTIVITIS BACTERIANAS 

Conjuntivitis irritativa: El cloro es un agente imprescindible para mantener la salubridad de las piscinas, gracias a su acción desinfectante. Sin embargo, un exceso de cloro puede resultar perjudicial para los ojos, e incluso aun cuando la proporción de cloro sea la adecuada, en algunas personas este elemento puede producir irritación ocular.

Conjuntivitis bacteriana: Otro riesgo de las piscinas es la proliferación de la bacteria Acanthamoeba, un organismo celular que afecta a los portadores de lentes de contacto y que produce desde lesiones leves como queratitis, a graves lesión como absceso corneal con riesgo de pérdida visual de no mediar tratamiento.

¿Cómo protegerse?

La principal medida preventiva consiste en evitar el contacto directo del ojo con el agua usando gafas de natación o de buceo que aíslen el ojo herméticamente. Si se sospecha conjuntivitis (enrojecimiento, picor, sensación de cuerpo extraño, hinchazón de los párpados, lagrimeo y secreciones, entre otros síntomas), lo mejor es acudir al oftalmólogo, quien determinará el origen de la enfermedad y establecerá el tratamiento adecuado.


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