Oftalmología Miércoles 22 de Julio

La importancia de los controles durante la Pandemia

Entrevista con el Dr. Maximiliano Gordon. Vicepresidente de la Sociedad de Oftalmología de Rosario (SOR)

Hay patologías que, de no ser tratadas pueden derivar en la pérdida de la visión o dejar una secuela irreversible.

-¿Hubo una baja significativa de las consultas desde el inicio de la pandemia?

Si, muy significativa. En primer lugar, porque el sector salud siguió al pie de la letra las recomendaciones del Gobierno y de las instituciones que nos asesoran. Particularmente, los centros de atención oftalmológica, estuvieron cerrados casi por completo el primer mes. Solo se atendían casos de extrema urgencia. 

Por otro lado, en los comienzos no sabíamos cuánto tiempo iba a durar el aislamiento preventivo y obligatorio. Al habilitar el gobierno las consultas médicas, comenzamos a dar atención a las demandas de la población que debía controlarse para evaluar la respuesta a algún tratamiento que estaba llevando a cabo, o recibir atención de urgencia de las patologías que no pueden esperar. Entonces empezamos a atender muy de a poco, cumpliendo estrictamente con el protocolo recomendado: distanciamiento de los pacientes (menos pacientes por hora), barbijo, lavado de manos, limpieza con alcohol al 70% del consultorio entre paciente y paciente, vestimenta adecuada por parte del médico.

-¿Por qué cree que se evita ir a la consulta?

Si bien han aumentado las consultas con respecto a los inicios de la pandemia, son menos pacientes los que concurren por dos motivos fundamentales: la medidas de precaución que tomamos (menor número de pacientes), y el lógico temor existente, ya que muchos ellos forman parte de los grupos de riesgo.

Desde la Sociedad de Oftalmología de Rosario (SOR) vemos con preocupación que los pacientes se estén demorando en regresar a los controles, algo que va en detrimento de la salud visual de algunos de ellos. 

-¿Temen que ante un rebrote de casos de Covid-19 la gente deje de ir al oftalmólogo?

Sí, es una posibilidad latente. Pero hay algunos cuadros clínicos y enfermedades, que deberían seguir siendo controlados y/o tratados por la amenaza visual que tienen. Por supuesto, siempre tomando las medidas dentro del  protocolo de atención.

-¿Cuáles son las principales patologías que requieren de consultas periódicas?

Una de ellas es el glaucoma, donde hay que evaluar el comportamiento de la presión ocular y su respuesta al tratamiento. Podemos mencionar las maculopatías (fundamentalmente las que están en tratamiento con inyecciones intravítreas de antiantiogénico); la retinopatía diabética (estén o no en tratamiento); las oclusiones vasculares de la retina; a  aquello pacientes operados recientemente. El desprendimiento de retina (requieren cirugía de urgencia); uveítis (inflamaciones oculares) y traumatismo ocular u orbitario, también se encuentran entre las enfermedad que necesitan de un seguimiento.  

-¿Qué riesgos se corren si por tres meses o más no se asiste al oftalmólogo?

Justamente, las patologías antes enumeradas, sin un correcto tratamiento o seguimiento, pueden llevar a perder la visión del ojo, o a dejar una profunda secuela visual irreversible. Tengamos en cuenta que los tratamientos, para tener eficacia, se tienen que realizar precozmente. Pasado un tiempo, la respuesta al tratamiento es mucho menos significativa, o nula. Por lo que insistimos  desde la SOR de la importancia de concurrir a dichos controles con su médico oftalmólogo.  

-Si no padecemos ninguna patología de la visión, ¿a que síntomas debemos estar atentos?

Los síntomas que pueden significar una patología que requiera atención urgente son la disminución brusca de la visión central (“mancha en el centro”),  del campo visual (como un “telón” que cae de un costado), oscurecimiento total de la visión de un ojo, dolor ocular, ojo rojo, antecedente de traumatismo ocular u orbitario. 

-Ante la alta exposición a las pantallas, ¿qué sucede con nuestra salud visual? ¿Cómo podemos cuidarla? 

Lo que está demostrado es que puede producir síntomas de sequedad en la superficie ocular. Es decir: ardor, ojo rojo, sensación de “arenilla”. Todo relacionado al menor número de parpadeos que tenemos en esas situaciones. Esto se soluciona con un lubricante o lágrima artificial. Por supuesto, si alguien necesita lentes, deberá concurrir a su médico oftalmólogo, que además le realizará un examen completo (medición del lente, presión ocular, fondo de ojo, y algún estudio complementario de ser necesario).


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