Oftalmología Miércoles 16 de Diciembre

¿Por qué el avance de la miopía es alarmante?

Dra. Soledad Pérez Risso. Oftalmóloga pediátrica. Dr. Francisco Martinez Melella. Oftalmólogo. Director médico GO Oftalmología.

En los últimos 50 años se ha duplicado el número de personas miopes en el mundo. La genética, la alta exigencia en el estudio y la permanencia en espacios cerrados son los principales factores de riesgo.

Normalmente las imágenes deben estar enfocadas nítidamente en la retina de nuestros ojos tanto en la visión lejana como en la visión cercana (lectura). Se denomina “emétrope” a un ojo normal desde el punto de vista óptico, que no necesita ninguna ayuda visual, y enfoca perfectamente las imágenes en la retina.

Nuestros ojos NO son emétropes en el momento del nacimiento.Durante los primeros años de vida se produce un proceso de “ajuste” del sistema óptico, denominado emetropización.

El ojo de un adulto mide normalmente 23 mm de largo, pero cuando nacemos en realidad mide 17 mm. Durante los dos primeros años de vida crece en promedio 5 mm. Durante la vida escolar crece 1 mm más para llegar a los 23 mm. En los niños que desarrollan miopía el aumento de la longitud del ojo es mayor.

La miopía es un defecto de refracción frecuente, con inicio en muchos casos en la infancia. La detección precoz y su corrección son muy importantes para evitar un deficiente desarrollo de la visión que cause ambliopía (ojo vago) y como consecuencia pueda ser la causa de falta de atención y problemas en el aprendizaje.

En general, se detecta en edad escolar, cuando el niño no ve el pizarrón o se acerca a las proyecciones, o en los controles de salud escolar en el ingreso a nivel inicial, primer grado, sexto grado y segundo año del secundario. Pero los más pequeños no manifestarán su mala visión, por eso son importantes los controles anuales a partir de los 3 años.

REPERCUSIÓN 

En los últimos 50 años (sobre todo en las últimas décadas) se ha duplicado el número de personas miopes en el mundo. Se estima que para el 2050 el 50% de la población será miope y, de este porcentaje, el 10 % serán miopes altos.

¿Qué la causa? ¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Por qué la situación empeoró con el aislamiento? 

Aunque la genética juega cierto rol al determinar qué personas son más susceptibles de ser miopes, no alcanza para explicar la velocidad de crecimiento de los casos.

Muchos estudios han demostrado que la gente que pasa más tiempo al aire libre es mucho menos propensa a desarrollar miopía que la que permanece la mayor parte del día entre cuatro paredes.

La demanda educacional cada vez más exigente y el hecho de pasar más tiempo en espacios interiores que exteriores son factores de riesgo.

En otras palabras los tres factores de riesgo más importantes son, genética (padres miopes), estudio (nivel de exigencia escolar), y ambiente urbano.

El factor más concluyente resultó ser que una mayor exposición solar era beneficiosa para evitar el avance de la miopía. La exposición a la luz solar disminuye el riesgo de desarrollar miopía, porque la luz solar estimula la producción de sustancias químicas que actúan regulando el crecimiento en longitud del ojo, por ejemplo la dopamina intraocular, el óxido nítrico, el ácido retinoico, las metaloproteinasas, y los proteoglicanos, a través de la hiperestimulación de neuronas off en desmedro de las neuronas on de la retina.

La dopamina es un neurotransmisor que bloquea el alargamiento del ojo durante su desarrollo y se produce sobre todo durante el día (recordemos que el ojo miope es más largo de lo normal). Se estima que si la iluminación es tenue, lo que ocurre en los ambientes de interior, su ciclo se interrumpe, lo que tiene consecuencias en el crecimiento de los ojos. 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Debemos animar a los niños a pasar más tiempo al aire libre (al menos 40 minutos diarios de luz solar) y disminuir el tiempo de las actividades de visión cerca, en ambientes cerrados y oscuros (dispositivos portátiles como celulares, tabletas y computadoras). 

Alternativas terapéuticas: 

-Anteojos.

-Lentes de contacto. 

-Anteojos multifocales especiales: tienen una corrección óptica diferente en la periferia. 

-Lentes de contacto con adición positiva periférica.

Existe también, un tratamiento para “frenar” la progresión de la miopía que consiste en aplicar una gota que debe colocarse por las noches. Cada paciente debe ser evaluado y de acuerdo a determinados parámetros, se puede indicar. Como todo tratamiento, es fundamental la constancia y respetar los controles indicados por el oftalmopediatra. 

 

Después de tantos días encerrados en espacios interiores, con pantallas, llevemos a nuestros hijos al aire libre, dentro de lo permitido, y con los cuidados del contagio.

 

Hagámoslo para prevenirles la miopía.

 


Normalmente las imágenes deben estar enfocadas nítidamente en la retina de nuestros ojos tanto en la visión lejana como en la visión cercana (lectura). Se denomina “emétrope” a un ojo normal desde el punto de vista óptico, que no necesita ninguna ayuda visual, y enfoca perfectamente las imágenes en la retina.
Nuestros ojos NO son emétropes en el momento del nacimiento.
Durante los primeros años de vida se produce un proceso de “ajuste” del sistema óptico, denominado emetropización.
El ojo de un adulto mide normalmente 23 mm de largo, pero cuando nacemos en realidad mide 17 mm. Durante los dos primeros años de vida crece en promedio 5 mm. Durante la vida escolar crece 1 mm más para llegar a los 23 mm. En los niños que desarrollan miopía el aumento de la longitud del ojo es mayor.


La miopía es un defecto de refracción frecuente, con inicio en muchos casos en la infancia. La detección precoz y su corrección son muy importantes para evitar un deficiente desarrollo de la visión que cause ambliopía (ojo vago) y como consecuencia pueda ser la causa de falta de atención y problemas en el aprendizaje. 
En general, se detecta en edad escolar, cuando el niño no ve el pizarrón o se acerca a las proyecciones, o en los controles de salud escolar en el ingreso a nivel inicial, primer grado, sexto grado y segundo año del secundario. Pero los más pequeños no manifestarán su mala visión, por eso son importantes los controles anuales a partir de los 3 años.

REPERCUSIÓN

En los últimos 50 años (sobre todo en las últimas décadas) se ha duplicado el número de personas miopes en el mundo. Se estima que para el 2050 el 50% de la población será miope y, de este porcentaje, el 10 % serán miopes altos.


¿Qué la causa? ¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Por qué la situación empeoró con el aislamiento?

Aunque la genética juega cierto rol al determinar qué personas son más susceptibles de ser miopes, no alcanza para explicar la velocidad de crecimiento de los casos.
Muchos estudios han demostrado que la gente que pasa más tiempo al aire libre es mucho menos propensa a desarrollar miopía que la que permanece la mayor parte del día entre cuatro paredes.
La demanda educacional cada vez más exigente y el hecho de pasar más tiempo en espacios interiores que exteriores son factores de riesgo.
En otras palabras los tres factores de riesgo más importantes son, genética (padres miopes), estudio (nivel de exigencia escolar), y ambiente urbano.

El factor más concluyente resultó ser que una mayor exposición solar era beneficiosa para evitar el avance de la miopía. La exposición a la luz solar disminuye el riesgo de desarrollar miopía, porque la luz solar estimula la producción de sustancias químicas que actúan regulando el crecimiento en longitud del ojo, por ejemplo la dopamina intraocular, el óxido nítrico, el ácido retinoico, las metaloproteinasas, y los proteoglicanos, a través de la hiperestimulación de neuronas off en desmedro de las neuronas on de la retina.
La dopamina es un neurotransmisor que bloquea el alargamiento del ojo durante su desarrollo y se produce sobre todo durante el día (recordemos que el ojo miope es más largo de lo normal). Se estima que si la iluminación es tenue, lo que ocurre en los ambientes de interior, su ciclo se interrumpe, lo que tiene consecuencias en el crecimiento de los ojos.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Debemos animar a los niños a pasar más tiempo al aire libre (al menos 40 minutos diarios de luz solar) y disminuir el tiempo de las actividades de visión cerca, en ambientes cerrados y oscuros (dispositivos portátiles como celulares, tabletas y computadoras). 

Alternativas terapéuticas:

-Anteojos.

-Lentes de contacto.

-Anteojos multifocales especiales: tienen una corrección óptica diferente en la periferia. 

-Lentes de contacto con adición positiva periférica.

Existe también, un tratamiento para “frenar” la progresión de la miopía que consiste en aplicar una gota que debe colocarse por las noches. Cada paciente debe ser evaluado y de acuerdo a determinados parámetros, se puede indicar. Como todo tratamiento, es fundamental la constancia y respetar los controles indicados por el oftalmopediatra.


 

Después de tantos días encerrados en espacios interiores, con pantallas, llevemos a nuestros hijos al aire libre, dentro de lo permitido, y con los cuidados del contagio.
Hagámoslo para prevenirles la miopía.


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