Oftalmología Jueves 06 de Febrero

¿Qué es el síndrome de ojo seco?

Dr. Lorenzo Manavella M – Clínica Gordon Manavella

Una enfermedad que está en crecimiento debido al uso prolongado de pantallas y celulares

El ojo seco es una enfermedad muy frecuente, multifactorial y crónica que afecta la superficie ocular, produce molestias, problemas visuales y, en algunos casos, lesiones en la córnea y la conjuntiva. Dentro de la oftalmología, es el motivo más frecuente de consulta.

Se trata de un síndrome crónico, que afecta a cerca del 30% de la población,  que requiere un diagnóstico y tratamiento personalizados. Existen varias causas y tipos de ojo seco en función de los cuales varia el grado de severidad y la estrategia terapéutica para obtener los mejores resultados en cada paciente. 

Hoy en día, es un problema de tendencia creciente debido al estilo de vida digitalizado de la sociedad moderna, por el uso de pantallas y celulares. A pesar de esto al menos el 70% de los casos no están diagnosticados.

Los síntomas más habituales del ojo seco son: 

  • Ojo rojo
  • Sensación de arenilla
  • Picazón
  • Cansancio ocular
  • Irritación
  • Lagrimeo
  • Fotofobia (intolerancia anormal o molestia excesiva por la luz)
  • Visión fluctuante 

El diagnóstico de la enfermedad se basa en la sintomatología del paciente, apoyada por los datos que aportan pruebas diagnósticas que miden la cantidad y calidad de la lágrima, así como el estado de las glándulas de Meibomio (donde se producen los lípidos que esta contiene). Estos estudios son importantes ya que determinan el tratamiento a seguir.

Tratamiento del ojo seco

Existen opciones eficaces de tratamiento para el ojo seco. En muchos casos, el uso regular de lágrimas artificiales y algunas pequeñas modificaciones de la conducta (tomar descansos frecuentes cuando trabaja en la computadora, por ejemplo) pueden reducir en forma significativa los síntomas de ojos secos. En otros casos, el profesional de la visión puede recomendarle algunos procedimientos, cuya indicación depende del resultado de las pruebas diagnósticas.

En pacientes en los que hay una alteración de la cantidad de las lágrimas, se utilizan medicamentos que estimulan la producción de las mismas y la colocación de unos tapones de silicones sobre el punto lagrimal (Punctum Plug) que impiden la absorción de las lágrimas, haciendo que la propia lágrima que genera el cuerpo dure más tiempo sobre la superficie ocular. 

En aquellos en los que tienen una buena producción de lágrimas, pero esta es de mala calidad, actualmente se recomienda el tratamiento de Luz pulsada. Se trata de micropulsos de baja intensidad que aumentan la circulación de la zona tratada, facilitando la salida de material graso de las glándulas de Meibomio, mejorando la estabilidad de la película lagrimal. De esta manera, mejoramos la calidad de nuestra propia lágrima, para que su efecto se prolongue en el tiempo.


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