Neurociencias Jueves 07 de Marzo

Trascender la discriminación sexista por la edad

Constanza Galina Andrioli – Abogada. Psicóloga. Mediadora. Docente.

Mujeres valiosas en todas las estaciones de la vida.

Dice la feminista estadounidense Gloria Steinem que la última gran cruzada de las mujeres contra la discriminación sexista será vencer los estereotipos culturales que denigran a las mujeres por su edad. El límite etario también discrimina a las humanas con mucho más peso y crueldad que a los varones.  

En la industria del cine, una de las expresiones del arte que modela con fuerza las subjetividades, esta discriminación se observa claramente. Actrices bellas y aún atractivas,  como Jane Fonda, hace más de cuatro décadas, que vienen reclamando un lugar para las mujeres de más de 40, que las muestre de un modo diferente, al de los roles de abuela, madre o suegra. Pocas mujeres consiguen papeles protagónicos después de cierta edad.

La sexualidad acompaña a las humanas y a los humanos desde que nacemos hasta el último momento de nuestras vidas. En una cultura que exalta la eterna juventud, la perfección imposible de los cuerpos y asocia los juveniles años al éxito y a la felicidad, casi no hay lugar para la vejez, la humanidad de las imperfecciones físicas, y las inevitables limitaciones que son parte de la existencia humana.

Si a eso se le suma que las expectativas de vida, afortunadamente, son cada vez mayores, el interrogante es cómo van a sortear los obstáculos que impone la cultura sexista, misógina, y anti vejez, las humanas que tengan la suerte de vivir muchos años. Restringidas en sus posibilidades vitales,  son descartadas sexualmente  porque, en el imaginario cultural, la pérdida de su función reproductiva parece condenarlas a ser consideradas sin  deseo sexual  y a ser desechables, como compañeras sexuales. Sin mencionar los comentarios crueles y humillantes que reciben muchas mujeres cuando se animan a mostrarse sexualmente deseantes y se visten con ropa ajustada, faldas cortas, escotes pronunciados. Es decir, en los casos en los que se conectan de ese modo con su sexualidad y se atreven a expresar, con su vestimenta y arreglo personal, que se sienten plenas y deseantes, y que quieren disfrutar de su cuerpo.

Respetar a las compañeras de género es el mejor modo de honrar el proyecto de lo que será cada  mujer en el futuro.  

Desde los cuentos infantiles, la vieja bruja del cuento –espantosa y malvada, más por mujer vieja que por mala-,  se alimenta el colectivo imaginario con la despiadada imagen de una mujer mayor, que además de anciana y desdentada, quiere envenenar a la joven mujer con una manzana, porque está envidiosa de su belleza y juventud. La historia de Blancanieves y otras tantas manifestaciones culturales que alimentan el estereotipo sexista que discrimina a las mayores, está vigente. Doble vulneración. Por ser mujeres, y por ser mayores.

Abrazar el otoño femenino

Hay que aceptar el paso del tiempo y abrazar a la mujer que emergerá con nuevos colores y oportunidades. Amarse, darse un lugar en la agenda para los chequeos médicos, nutrir su cuerpo y su alma, con buenos alimentos y compañías positivas, descansar más y buscar ayuda profesional si se siente angustiada, o  tiene conflictos pendientes, le posibilitará disfrutar de las diferentes tonalidades que le ofrece este tiempo existencial. Años que también pueden ser productivos, placenteros y vitales, de un modo renovado y diferente.

Se pueden intentar varias acciones para deconstruir los estereotipos que vulneran a las mujeres por ser mayores.  Por un lado, favorecer que las mujeres se animen a trascender los espacios estrechos en donde la cultura ubica a las humanas  después que superaron cierta edad. Apoyarlas y fortalecerlas, para que hagan oídos sordos a las críticas y comentarios negativos, si deciden probar nuevos caminos: trabajo, carrera, relación sentimental, viaje, estilo o actividad.  Alentarlas a vivir según su propio criterio y gusto, dándose más lugar para el disfrute, con la única limitación de no dañar a los demás ni a sí mismas. Por otro,  invitar a que todas recuerden que  si tienen suerte, y su ciclo vital no se interrumpe, serán alguna vez “viejas”. Respetar a las compañeras de género es el mejor modo de honrar el proyecto de lo que será cada  mujer en el futuro. 

 Una identificación positiva con mujeres mayores  solo será posible si se logra trascender en el imaginario colectivo el mito de la horrenda bruja, por vieja y mujer. 

Finalmente, promover  una cultura que se base en valores humanistas, que prioricen el respeto por el otro, independientemente de su sexo, su edad, su apariencia física y el aspecto del envoltorio que es el cuerpo. Potenciar que las instituciones desarrollen  programas educativos y campañas publicitarias que incluyan a todo tipo de seres humanos, en las diferentes etapas de sus vidas, trascendiendo la equivalencia juventud – felicidad – éxito. Una identificación positiva con mujeres mayores  solo será posible si se logra trascender en el imaginario colectivo el mito de la horrenda bruja, por vieja y mujer. Ofrecer otros modelos de mujeres mayores, -que en la vida real, hay y muchas-, que expresen los rasgos positivos que ellas también poseen, y que no son exclusivos de la juventud. Mujeres deseantes y deseables, en todas las estaciones de la vida.


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