Neurología Lunes 19 de Febrero

Las consecuencias del trabajo en turnos rotativos

Dr. Claudio Aldaz -Le Sommeil- Presidente de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño

Los trastornos pueden registrarse en la salud del trabajador, pero también en su entorno social y familiar.

El trabajo por turnos y nocturno esta cada vez más presente en nuestra sociedad. Se calcula que en los países industrializados aproximadamente 20 % de los trabajadores tiene un horario de trabajo que incluye trabajo nocturno, turnos rotativos u horarios irregulares. Estos horarios han sido práctica común en algunas profesiones, pero actualmente se van extendiendo a muchas otras ocupaciones, dentro de la tendencia general de vivir en una sociedad que esta activa 24 hs al día, 7 días de la semana. Este nuevo modelo de sociedad conlleva nuevos problemas y la necesidad de adaptarse a un entorno diferente.

El trabajo por turnos (especialmente el trabajo nocturno), representa un riesgo para la salud y el bienestar de los trabajadores, debido a la falta de sincronización entre el ritmo circadiano y los sincronizadores medioambientales. Las consecuencias negativas del trabajo por turnos están bien documentadas, y se extiende fuera del ámbito laboral.  No solamente se afecta el rendimiento en el trabajo, con el posible impacto en la seguridad (del trabajador y otras personas), sino que afecta también la salud y las relaciones familiares y sociales.

En el ámbito de la salud, el trabajo por turnos se ha asociado  con una mayor frecuencia de trastornos digestivos, cardiovasculares, trastornos del sueño y neuropsicológicos. En la mujer, el trabajo por turnos puede representar un riesgo para la reproducción (irregularidad del ciclo menstrual, disminución de la fertilidad, mayor riesgo de aborto espontáneo, y prematuridad).

La intolerancia al trabajo a turnos se puede presentar poco tiempo después de comenzar el trabajo por turnos (síndrome de mala adaptación al trabajo  por turnos agudo) o después de años de trabajo por turnos (síndrome crónico).  La desincronización de los ritmos circadianos, especialmente el ritmo vigilia-sueño, es posiblemente la causa del síndrome agudo, mientras que la intolerancia a largo plazo está más en relación con otros factores personales y laborales.

La adaptación y el seguimiento médico

La adaptación al trabajo por turnos depende de múltiples factores, tanto individuales como laborales. Entre las características individuales, el neuroticismo, un ritmo vigilia-sueño rígido, la dificultad para vencer la somnolencia y la tipología extrema matutina – vespertina se han citado como factores que dificultan la adaptación. Sin embargo, la simple evaluación de características fisiológicas no es suficiente para prever con certeza  que personas van a tolerar el trabajo por turnos y cuáles no. Algunos estudios apuntan la idea que la actitud personal hacia el trabajo por turnos y las conductas que cada individuo adopta pueden tener una influencia importante en el proceso de adaptación.  Por tanto, Harma concluye, actualmente no es posible prever  si una persona va a tolerar el trabajo por turnos hasta que no lo realiza, lo que debe tenerse en cuenta durante procesos  de selección de personal. También hay que tener en cuenta los factores laborales. En su revisión sobre pautas de seguimiento médico para trabajadores a turnos, Costa señala que en primer lugar se deben evaluar las condiciones de trabajo, puesto que no es razonable obligar a un individuo a trabajar con unos horarios completamente desfavorables y declarar que no es apto para el trabajo.

Los problemas asociados con el trabajo por turnos requieren un especial seguimiento médico de estos trabajadores, dentro del marco de la salud laboral. 

Es preciso tener en cuenta que no hay un sistema de turnos perfectos, y que los horarios de trabajo en un lugar determinado se deben adaptar a las características del trabajo y de los trabajadores. Sin embargo, si existen una serie de criterios ergonómicos que se deben tener en cuenta a la hora de diseñar los horarios de trabajo. Estos criterios se recogen en la normativa de la Unión Europea, que incluye recomendaciones sobre el número de días de trabajo consecutivo, dirección y velocidad de rotación de los turnos, duración de los turnos, limitación del trabajo nocturno, etc. Además de analizar los horarios de trabajo, es importante analizar la situación laboral globalmente, evaluando factores  que pueden mejorar las condiciones de trabajo y por consiguiente facilitar la adaptación. Eso incluye tanto factores ergonómicos (iluminación, ruido, temperatura, etc.) como normativas (posibilidad de dormir una siesta durante los descansos, etc.).

Los problemas asociados con el trabajo por turnos requieren un especial seguimiento médico de estos trabajadores, dentro del marco de la salud laboral. Esta necesidad está reconocida en las directivas de la OIT y de la Unión Europea, que recomiendan un reconocimiento médico antes de comenzar el trabajo por turnos y reconocimientos periódicos. La periodicidad debe ser determinada  teniendo en cuenta tantos factores individuales como laborales, pero en general se recomienda un reconocimiento un año después de empezar el trabajo por turnos y luego cada 2-5 años, dependiendo de la edad del trabajador. El reconocimiento previo debe evaluar el estado de salud global del trabajador, teniendo en cuenta trastornos que pueden ser agravados por el trabajo a turnos  o que van a dificultar la adaptación.

Estos trastornos incluyen enfermedades que pueden ser agravadas por la privación de sueño o la irregularidad del ciclo vigilia-sueño (por ejemplo, epilepsia, depresión), y enfermedades que requieren un régimen de comidas o tomas de medicación a intervalos regulares o a un determinado momento de la nictemera (por ejemplo, glándulas suprarrenales). La presencia de trastornos cardiovasculares, digestivos, asma, bronquitis crónica, y hemeralopía pueden también ser una contraindicación para el trabajo por turnos. La evaluación debe incluir también factores sociales, por ejemplo la presencia de excesivas responsabilidades familiares y factores relacionados con el trabajo, como la exposición a sustancias toxicas. Una vez realizada la evaluación, es preciso tener en cuenta que la adaptación al trabajo por turnos es el resultado de la interacción de múltiples factores, y que cada caso debe ser analizado individualmente. Por último, es importante señalar la importancia de informar y educar a los trabajadores, tanto sobre los riesgos asociados con el trabajo por turnos, como con las medidas que se pueden adoptar para minimizar las consecuencias negativas y mejorar la adaptación.


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