Neurología Jueves 19 de Julio

Olvidos: ¿Cuándo preocuparse?

Dra. Cecilia Molaro, miembro del Servicio de Neurología del Hospital Privado de Rosario

Las consultas por olvidos son muy frecuentes y resulta crucial identificar a tiempo si son el comienzo de una enfermedad.

La memoria es una función compleja del cerebro humano, no sólo destinada a guardar información; también incluye diferentes procesos destinados a crear recuerdos a partir de la experiencia, guardarlos apropiadamente, y -cuando sea necesario- poder recuperarlos. Existen diferentes tipos de memoria tales como recordar nombres, conceptos aprendidos, situaciones vividas, o movimientos complejos (andar en bicicleta).

Es importante entender que si no ponemos atención a lo que queremos aprender o recordar, la información no se guardará. Por lo tanto, muchas consultas por olvidos reflejan en realidad alteraciones de la atención. La capacidad de prestar atención se ve disminuida por múltiples causas, por ejemplo:

  • mal descanso nocturno

  • sobrecarga de tareas

  • estrés emocional

  • trastornos de ánimo.

No obstante, muchas veces, la información está guardada. El olvido puede ser consecuencia de una dificultad para recuperar ese recuerdo en el momento que deseamos, un fenómeno frecuente con el pasar de los años.

En el envejecimiento normal se producen cambios en los procesos de la memoria, atención o capacidad de organizarnos. Por ello, las personas mayores se quejan de que su memoria no es “la misma que antes”. Pero no siempre significa una enfermedad.

El proceso del envejecimiento disminuye la velocidad de procesamiento mental y la capacidad para recuperar recuerdos espontáneamente.

La consulta con el especialista

 Usualmente los olvidos patológicos se acompañan de otros signos de alarma, que pueden ser: 

  • La persona olvida lo que se dijo hace un rato o toda una conversación sostenida días atrás, aunque recuerde claramente vivencias de su juventud. En estos casos ayudan las pistas que podamos ofrecer, porque la persona no recuerda que se haya olvidado algo.

  • Se vuelve repetitiva: pregunta y cuenta varias veces lo mismo. En la mayoría de los casos no se muestra preocupada por lo que está sucediendo, son los familiares o allegados los que se alarman.

  • Puede desorientarse en lugares conocidos o no recordar bien la fecha actual.

  • Presenta dificultades para organizarse en las tareas diarias, pagar sus cuentas, seguir una receta (que antes realizaba) o cumplir con un plan previamente acordado.

  • Le puede costar encontrar la palabra adecuada cuando está hablando.

  • Tiende a abandonar sus pasatiempos, evitar reuniones sociales o muestra menos iniciativa. Lo cual, lo lleva al aislamiento.

  • Evidencia cambios inexplicables de humor o comportamiento distinto al habitual (más irritable, ansiosa o angustiada).

En todos casos mencionados, se recomienda la consulta con el Servicio de Neurología. Así descartar causas potencialmente reversibles y detectar enfermedades tratables a tiempo.

 

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