Psicología Lunes 23 de Diciembre

¿Cómo afrontar el estrés de Fin de Año?

Constanza Galina Andrioli – Abogada. Psicóloga. Mediadora. Docente.

Recomendaciones para lograr el mayor bienestar en una época en que las emociones y la tristeza se potencian.

Los seres humanos tienen ritmos biológicos y también psicosociales que impactan a la sociedad en su conjunto. Hay varios factores que convierten al mes de diciembre en un tiempo propicio para aumentar los niveles del estrés que cotidianamente afecta a las personas.

Los cierres de ciclos –escolares, laborales, societarios-, los períodos vacacionales, la proximidad de las fiestas y encuentros familiares, convierten al fin de año en un momento de sobrecarga de obligaciones y sobredosis de encuentros sociales. La fiesta del trabajo. El asado con los del gimnasio. La salida con los de fútbol. La reunión con el grupo de mamis y papis. La cena con los amigos de siempre, los de la secundaria, la universidad. La presión de encontrar un lugar para todos y para todo, antes del 31 de diciembre.

Las fiestas más que disfrutadas, son padecidas. Las emociones se potencian, también las tristezas. Los recuerdos por los que ya no están. La conciencia de no haber podido cumplir con las metas que se fijaron el primero de año se asemeja al llamado “síndrome de los últimos cinco minutos del partido”, en los que se intenta meter los goles que no se pudieron hacer antes y en lugar de ganar, se termina perdiendo por jugar torpemente.

En diciembre, los psicólogos atienden muchas más consultas por estrés, ansiedad y depresión. Los pacientes que venían bien se descompensan más. Los síntomas del estrés se expresan en todos los planos. Se presentan los somáticos o corporales, como el colon irritable, la taquicardia, los dolores y contracturas, trastornos del sueño, alimentación o sexualidad. La ansiedad afecta a diferentes órganos del cuerpo y empiezan a funcionar mal. También los psíquicos: ánimo deprimido, ataques de pánico, miedos, irritabilidad, y mayor nerviosismo. Aumentan los problemas cardiológicos en un porcentaje importante, no solo en la Argentina, sino en todo el mundo, ya que se trata de un fenómeno asociado a las fiestas de carácter global.

CONSEJOS PARA PASARLA MEJOR

No hay recetas para vivir, ni fórmulas magistrales para ser felices. Pero sí hay maneras de prevenir el malestar de las altas exigencias asociadas a las fiestas y al cierre del año. No se termina el mundo, solo cambia el año, y no es necesario salir con todos, en 15 días, ni obligarse a compartir con personas con las que no se tiene nada en común, con las que no hay ganas de estar. Tampoco es posible concretar todos los objetivos que no se pudieron lograr en 350 días, y tal vez en muchos años. Por lo tanto, la mejor manera de atravesar este período tan cargado de sensaciones y exigencias, es conectar con el disfrute, ya que lo contrario al estrés es relajarse, dejar fluir la vida, aceptándola, aflojarse y sencillamente, tratar de pasarla bien. Para vivir con menos tensión y padecimientos físicos y psíquicos estas fechas, se pueden intentar todas o por lo menos algunas de estas estrategias, que conforman una especie de fórmula para lograr el mayor bienestar posible, y hacer las paces con uno mismo y la vida, tal como se presenta.

1.- Bajar el nivel de expectativas.

En general, el ser humano tiende a borrar los momentos negativos pasados y a idealizar los festejos anteriores. La memoria nos engaña y nos quedamos con los que más nos gustó, omitiendo los momentos tristes. Es importante no generar expectativas poco realistas, y por el contrario, recordar, que el único momento que tenemos para vivir es el presente. El pasado ya se fue y el futuro no llegó. Por lo tanto, abrazar la magia del instante, y tomarlo como viene, es la mejor receta para aceptar las cosas tal como son, sin juzgarlas, ni intentar cambiarlas.

2.- Mantener la calma en las reuniones familiares.

Las fiestas son una oportunidad para agrupar a la familia y a personas que muchas veces no son afines, y hace mucho que no se ven. No se puede lograr en unas horas la armonía que no existió durante el último año o tal vez, jamás. Lo mejor es tomarse la cena con la mayor tranquilidad posible, no discutir con nadie, no introducir temas polémicos, que dividen en lugar de unir. Puede intentarse una técnica de imaginarnos que además de estar participando nos observamos a nosotros mismos, de manera de poder regular las reacciones emocionales y responder con paz y serenidad, no importa lo que nos digan. Es solo una cena, por qué no mostrar por una noche un rostro sonriente y una actitud amorosa, para proponer un momento tranquilo y alegre.

3.- Animarse a decir que no.

Si no podemos regular nuestras reacciones emocionales, o sencillamente, no vamos a poder sostener un momento que nos genera tanta incomodidad, tal vez sea más honesto, para con nosotros mismos y los demás, excusarnos de participar en encuentros que nos resultan insoportables y elegir opciones que nos resulten más placenteras y tolerables.

4.- Organizar, hacer una lista y un presupuesto.

Anotar todo lo que tenemos pendiente, agendar días específicos para cada actividad, por ejemplo, comprar regalos, ir al supermercado, cocinar, participar de las reuniones variadas, pagar las cuentas, saludar a los amigos, de manera de distribuir el tiempo y ser realista con las horas y el dinero que disponemos . Revisar los números y no sobrepasar nuestras posibilidades. Proponer no comprar objetos materiales, y en lugar de eso, priorizar el encuentro y el compartir la cena, puede ser una manera más humanizada, menos onerosa y consumista de pasarla bien.

5.- Dormir un poco más.

Aunque parezca difícil, con tanto por hacer, tratar de disponer de más horas de descanso, a esta altura del año, puede ser una herramienta eficaz para recuperar el equilibrio psicofísico. Evitar la cafeína y suspender algunas actividades provisoriamente para relajarnos más, puede convertirse en el mejor aliado para llegar a fin de año en mejor forma y menos tensos.

6.- Encontrar un momento para ejercitarse.

El ejercicio disminuye la ansiedad y la depresión, además de ser un relajante natural y favorecer el sueño. Seguir con la actividad física, o aunque más no sea, salir a caminar durante 30 minutos, permite oxigenar el cerebro y mantenernos más calmos frente a los mayores estresores que generan estas fechas.

7.- Buscar ayuda profesional.

Encontrar la contención y la escucha de un profesional de la psicología puede aliviar las emociones displacenteras, en especial, si hay conflictos familiares, duelos, pérdidas, o temores por el futuro laboral, que se exacerban en tiempos de balance.

Para cerrar el año con bienestar, es conveniente tomar medidas de prevención. Aprender a reconocer los detonantes de las fiestas de fin de año, disminuir las sobrecargas económicas, las exigencias familiares y personales, puede ayudar a evitar crisis, conflictos y el malestar que los acompaña. Con un poco de planificación, relajación y respeto por nosotros mismos, por escuchar eso que deseamos hacer, y hacerlo, descartando lo que no, podemos transitar estas fechas de un modo que favorezca el estar lo mejor posible con la situación que nos toca vivir.

constanzagalina@hotmail.com


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