Psicología Viernes 16 de Setiembre

El dormir y las emociones.

Soledad Best - Lorena Anmuth Psicólogas. Le Sommeil.

No poder conciliar el sueño no sólo causa cansancio, sino también dificultades para afrontar la vida social en general.

En la actualidad existen muchas personas que manifiestan tener dificultades a la hora de dormir. Los casos mas frecuentes están vinculados al insomnio, es decir a la dificultad para conciliar o mantener el sueño, esto implica una duración o calidad inadecuada del mismo, despertarse reiteradas veces o no conseguir un sueño reparador. Quienes lo padecen se sienten fatigados, irritados, con bajo rendimiento, problemas de concentración y dificultad para continuar con las tareas diarias. 

¿Qué es lo primero que manifiestan al llegar al consultorio?

Los pacientes llegan con reiteradas quejas, no solo por no poder dormir sino también porque las otras áreas de su vida se encuentran afectadas; como ser el trabajo, la relaciones con la pareja, la familia y la vida social en general.

 ¿Cuál es la primera intervención a realizar?          

Se debe transmitir que es importante que a la hora de dormir se realice una adecuada higiene del sueño. Es decir, acostarnos a la misma hora regularmente, no ingerir alimentos antes de ir a la cama, conservar la exposición a luces o ruidos fuertes, no ingerir bebidas excitantes luego de media tarde – como café, bebidas colas, cacao, tabaco, etcétera-  la calma debe preceder al adormecimiento. Estar sobre estimulado antes de ir a dormir puede ocasionarnos dificultades en el sueño.

 ¿Qué papel juegan las emociones a la hora de conciliar el sueño?

Las emociones son universales, son señales de alarma que nos posibilitan accionar ante las distintas situaciones que se nos presentan, nos permiten desarrollarnos, se expresan a través del cuerpo, de gestos, de pensamientos y facilitan que nos adaptemos a las distintas circunstancias. Si una emoción se perpetúa en intensidad, frecuencia y duración trae consecuencias en distintos ámbitos. Nos impide desarrollarnos, adaptarnos y muchas veces sufrimos consecuencias físicas -somatizaciones- lo que ejerce fuerte influencia en nuestro estado de vigilia y en el dormir.

 El estrés tiene el mismo efecto, nos genera una vida hiperactiva, preocupación excesiva por los problemas, impaciencia, angustia, ansiedad, que pueden perjudicar seriamente el sueño nocturno. Por ejemplo: si tuve una discusión fuerte durante el día en el trabajo esto puede afectar el momento del dormir. Asimismo, La psicología de la persona está estrechamente ligada al sueño".

 ¿En qué afecta el no resolver los conflictos de manera saludable a la hora de dormir?

Las noches de insomnio que se repiten se transforman en un problema para la persona que la padece porque se acuesta regularmente con angustia que se reitere una mala noche y temor de no poder dormir, lo que deja a muchos sujetos en un estado de hipervigilancia; estado antagónico a la necesaria relajación al momento de la conciliación del sueño.

 ¿Cuál es el tratamiento más adecuado para mejorar la calidad de vida y del sueño?

Los tratamientos interdisciplinarios son los más adecuados ya que operan a nivel biológico y psicológico.  En las intervenciones no farmacológicas más eficaces se tiene en cuenta los buenos hábitos y los ritmos biológicos como base de un buen sueño.


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