Psicología Lunes 09 de Octubre

Los niños y sus mascotas

Constanza Galina Andrioli – Abogada. Psicóloga. Mediadora. Docente.

¿Qué se debe hacer con los animales domésticos durante el divorcio?

La separación de los adultos produce un sinfín de efectos en la vida de los hijos. En los casos de ruptura de la pareja, se deben acordar los modos en que se ejercerá la responsabilidad parental y el cuidado personal de los mismos. Estos convenios pueden producir importantes cambios en la vida cotidiana de los niños, tales como, mudarse, dejar de ver todos los días a ambos progenitores, para verlos en forma alternada, modificar sus rutinas, sus espacios, y perder amigos, familiares, hábitos… Estas modificaciones, ajenas a la decisión de los menores, los afectarán de diferentes maneras, según como puedan elaborar las nuevas situaciones que se presenten, los apoyos que encuentren y las particularidades de cada caso.

Los avatares de la vida conyugal, difíciles de comprender para los más chicos, y más aun, de atravesar, generan conflictos que muchas veces deben ser resueltos con la intervención judicial o prejudicial de un mediador familiar.

Parece un tema de menor importancia pensar qué se hace con las mascotas en estos casos, cuando hay otras cuestiones más relevantes que convenir. Sin embargo, la situación cobra especial relevancia si se tienen en cuenta los beneficios que aporta a la salud física y psicológica de los pequeños, criarse con un animal doméstico. Como así también, el derecho al desarrollo integral de los menores, previsto en la ley 26.061, de Protección Integral de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes, que consagra la necesidad de tener en cuenta el interés superior del niño, en toda la decisión que los involucre, su condición de sujeto y su derecho a que su opinión sea tenida en cuenta, según su edad y grado de madurez.

Distribuir las tareas de cuidado de un pequeño animalito, representa una excelente manera de enseñar que no hay distinción de sexo para hacerse cargo de las tareas del hogar

¿Es saludable para los niños crecer con una mascota?

La respuesta es: sí. Diversos estudios señalan que brindarle a los más chicos la posibilidad de criarse con un animalito hogareño produce efectos positivos en su salud, entre los que podemos mencionar:

  • Disminuye el porcentaje de asma y de alergias, ya que mejora la respuesta inmune de los niños.

  • Reduce la presión arterial de todos los habitantes del hogar, con lo cual, contribuye a fomentar el clima de armonía.

  • Favorece el desarrollo de las aptitudes para el cuidado de los otros, puesto que permite aprender a hacerse cargo de otros seres, al atender las necesidades de alimentación, higiene, salud y paseo de la mascota.

  • Incrementa la adquisición de habilidades para el control de los impulsos y mejora la autoestima, puesto que permite construir una relación de ternura, con seres vivos llenos de emociones, que no juzgan a los niños y que están siempre dispuestos a jugar con ellos, sin pedir nada a cambio.

  • Bajan los niveles de soledad, y brindan acompañamiento, aspecto que es más relevante si no tienen hermanos o permanecen solos durante varias horas al día, y en especial, si están viviendo el proceso de cambios y rupturas que trae aparejado el divorcio de sus padres.

  • Contribuye a afianzar las relaciones familiares, ya que para cuidar a una mascota, es preciso que todos los integrantes del grupo conviviente distribuyan quién se hará cargo de las tareas que implica tenerlo en el hogar. En este trabajo cotidiano de atribuir roles y compartir responsabilidades, los niños tienen una oportunidad interesante para aprender a negociar y a repartir algunas cargas domésticas. Desde el punto de vista de la igualdad de género, distribuir las tareas de cuidado de un pequeño animalito, representa una excelente manera de enseñar que no hay distinción de sexo para hacerse cargo de las tareas del hogar, y que todos deben contribuir por igual en la construcción de la solidaridad doméstica.

Ayudar a los padres a preservar a los niños

Más allá de la obligación jurídica de preservar los derechos de los más pequeños, establecidos en los instrumentos legales que han reconocido la necesidad de garantizarlos, cuando se produce la ruptura de la convivencia de la pareja parental, siempre se deben tener presentes las necesidades de los hijos, hasta en los aspectos que parecen menos importantes, pero que significan una transformación en sus vidas ordinarias y que representan pérdidas y duelos. Respetar el derecho de los niños a que se considere todo lo que haga falta para que pierdan lo menos posible, por ejemplo, a conservar con ellos a sus mascotas puede ayudarlos a sufrir menos impacto por las transformaciones que vivirán con motivo de la ruptura de la pareja parental.

Ayudar a los progenitores a que tengan en cuenta las necesidades y las opiniones de los pequeños, a que los escuchen por encima de sus diferencias conyugales, es una tarea que compete a los profesionales que trabajamos en estas problemáticas, ya que la protección de los derechos de las niños se apoya no solo en la responsabilidad del Estado y de la familia, sino que compete a la comunidad entera.

 


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