Psiquiatría Miércoles 09 de Enero

Burnout o síndrome de agotamiento profesional

Luis Sonnet - Médico Psquiatra

El trabajo es la prioridad en quienes lo padecen. Las más afectadas son las mujeres.

El Burnout o Síndrome de Tomas es un estado de agotamiento físico, emocional y mental, desencadenado por situaciones laborales emocionalmente frustrantes, sostenidas durante un tiempo prolongado. Está caracterizado por desánimo, sentimiento de impotencia, aburrimiento y pesimismo en relación a la actividad laboral.  Las mujeres son más frecuentemente afectadas que los varones.

Los profesionales en riesgo son aquellos cuyos trabajos implican entablar relaciones interpersonales con exigencias emocionales (psicoterapeutas, médicos y paramédicos, enfermeros, docentes, policías), llevando a una pérdida de la empatía, o sea, la capacidad para ponerse en el lugar del otro y ayudarlo. Son afectados también: personal jerárquico con responsabilidades que exceden sus funciones (especialmente jefes de oficina); profesionales con empeoramiento de las condiciones laborales, con horarios excesivos, inseguridad en el cargo, remuneración insuficiente y carencia de recursos, con aumento de las exigencias por parte de las instituciones; deportistas profesionales, telemarketers, informáticos; también se incluyen estudiantes sobreexigidos en sus estudios o que se sienten abrumados por los exámenes.

Uno de los primeros síntomas es la dificultad para levantarse por la mañana, sintiendo cansancio desde ese momento. Evoluciona luego hacia irritabilidad, fatiga, aburrimiento, resistencia a concurrir al trabajo, disminución del rendimiento y problemas de concentración, sensación de que las tareas son interminables, cinismo, indiferencia, pérdida del idealismo, sentimientos de frustración y fracaso o de sentirse usado, de que sus esfuerzos no se ven compensados, de agobio y desprotección, baja autoestima, sensación de impotencia e incompetencia, de vacío existencial. Estos pacientes tienen la sensación de luchar contra un sistema, contra una máquina demasiado grande, así como de luchar contra la humanidad toda. En consecuencia, la persona sufre de agotamiento porque se mueve en la vida con los frenos puestos, resistiéndose a todas las cosas.

Más allá del trabajoLos trastornos exceden el ámbito laboral, afectando las relaciones interpersonales, acusando aislamiento e introversión, problemas conyugales y familiares. Además, el trabajo es la prioridad en la vida de las personas con Burnout, por lo que sus relaciones personales se resienten por pasar a un segundo plano.

Dijimos que el Burnout se “desencadena” y no que es “causado” por situaciones laborales emocionalmente frustrantes, porque la actividad laboral funciona como un representante de una causa más profunda. El Burnout generalmente se produce en personas que tienen un conflicto sin resolver con su progenitor del mismo género. La clave está en que de niños quisieron impresionar al padre o a la madre con sus esfuerzos y logros, pero no obtuvieron el reconocimiento deseado.

Estos pacientes tienen la sensación de luchar contra un sistema, contra una máquina demasiado grande, así como de luchar contra la humanidad toda

Esto minó su autoestima y los hizo reforzar aún más el hábito de “hacer” para demostrar que “son”. Tienen la creencia de que deben sacrificarse por los demás, y cuando no les reconocen todo lo que hacen, estos pacientes se preguntan: “¿De qué sirve todo lo que hago?”. Esto los envuelve en un círculo vicioso de frustración y desánimo. La fórmula psicológica mediante la cual funcionan en la vida es la siguiente: de niños, pensaban que si hacían mucho, su progenitor los querría más, y de adultos, siguen queriendo ser amados por sus méritos. Es la misma situación de la infancia, trasladada ahora al ámbito del trabajo.

Esta es una estrategia disfuncional fundada en una falsa creencia (“si hago lo suficiente, me valorarán y me querrán”) que sólo puede acarrear sufrimiento y problemas de salud. El amor no se puede comprar; somos amados en la misma medida en que nos queremos a nosotros mismos. Nuestras relaciones interpersonales son el reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos, es decir, de nuestra autoestima. La verdadera autoestima no se basa en las opiniones de los demás ni en los éxitos o los fracasos de nuestra vida. Surge en realidad del reconocimiento libre de nuestro ser cuando no se halla enturbiado por memorias que menoscaban nuestra autoimagen.

Estas memorias, procesadas y elaboradas con TRAC (Técnicas de Re-Asociación Cerebral), junto a la acción regularizadora sobre el sistema nervioso de la Terapéutica Metabólica, permiten que recuperemos la energía a nivel físico y mental, gracias a la capacidad de poder vivir plenamente en el presente y no desde un pasado irresuelto.

www.terapiametabolica.com.ar

 

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