Psiquiatría Jueves 08 de Junio

El poder del agradecimiento

Luis Sonnet - Médico Psquiatra

Agradecer es transformar un círculo vicioso en uno virtuoso, utilizando la retroalimentación positiva para incrementar nuestra expansión como personas.

Agradecer es poner la atención preferentemente en lo que se tiene y no en lo que falta. Es focalizarse en lo positivo y no en lo negativo, sin desconocer esto último, sin caer en la necedad de la negación. Es ver que el vaso está medio lleno y, a la vez, está medio vacío. Por un mecanismo de adicción al dolor y a los sentimientos negativos, estamos habituados a centrarnos en lo que las cosas no son y en lo que deberían ser, sin valorarlas suficientemente tal como son en el momento presente. De manera que en el Hoy somos infelices y nos revolcamos en el barro del ayer y deliramos con las ilusiones del mañana.

Pero la ironía de la realidad es tal, que toda esta intolerancia al estado actual de las cosas lo único que consigue es perpetuarlo. Lo negativo atrae a lo negativo. Si no apreciamos lo que tenemos y hemos logrado, desviando la mayor parte de nuestra atención hacia pensamientos (porque no son más que pensamientos) de realidades inexistentes, todo lo positivo tenderá a escurrirse de nuestras manos.

Si rechazamos algo, la energía que nuestra atención deposita en lo rechazado, lo mantendrá cerca nuestro.

La mentalidad humana funciona con una dinámica de círculos viciosos y círculos virtuosos. Una cosa siempre atrae a su semejante y repele a su contrario. Si rechazamos algo, la energía que nuestra atención deposita en lo rechazado, lo mantendrá cerca nuestro. Volviendo a la analogía del vaso, si nos preocupamos de la mitad vacía, el vaso tenderá a vaciarse, y si atendemos la mitad llena, tenderá a llenarse. Nuestra ignorancia y confusión sobre la naturaleza de estos circuitos de acciones y reacciones nos estanca en las situaciones que pretendemos cambiar. 

Agradecer es transformar un círculo vicioso en uno virtuoso, utilizando la retroalimentación positiva para incrementar nuestra expansión como personas. Es darnos cuenta de todo lo valioso que hay y ha habido en nuestras vidas. Es dejar de lamentarnos por lo que ya no está y reconocer la oportunidad que se nos ha dado de coexistir con algo o alguien durante un lapso de tiempo. Recordar con alegría es el mejor tributo que se puede realizar a quien ya no está en nuestro nivel de existencia. Recordar con tristeza no tiene en cuenta realmente al otro sino a nosotros mismos, al dolor de ya no tener o poseer. Sufrimos no por quien ha desaparecido, sino por el hueco que ha dejado en nuestros corazones. Es la pena del ego, no de nuestro verdadero yo.

El agradecimiento fundamental debe ser por vivir, por existir. En un universo infinito en tiempo y espacio, debemos dar gracias de estar aquí. Aún la vida más efímera es un milagro que debemos aprender a reconocer. Todos los sufrimientos y todas las desdichas, son poca cosa cuando el foco de autoconciencia que somos se reconoce como tal y percibe al mundo en su justa perspectiva. 

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